Ricardo Ávila
Editorial

¿Buenos o malos tiempos?

Los mercados en el mundo siguen alcanzando nuevos máximos, pero las voces de cautela que advierten de los riesgos no cesan.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
julio 10 de 2019
2019-07-10 09:51 p.m.
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La de este miércoles acabó siendo otra jornada de euforia en varios mercados internacionales, por cuenta de circunstancias distintas. En Wall Street, para citar el caso más notorio, el índice S&P 500 llegó a alcanzar un nuevo máximo histórico durante la jornada, superando la barrera simbólica de los 3.000 puntos. Si bien al final el indicador acabó ubicándose un poco por debajo de ese guarismo, es muy probable que este jueves vuelva a subir, confirmando que los buenos tiempos siguen para los inversionistas en ese mercado. Desde el primero de enero, el alza supera el 19 por ciento.

Así continúa un largo periodo de aumentos, que comenzó en el 2009 cuando se desató la crisis financiera global. En los diez años recorridos desde entonces, los títulos de renta variable inscritos en la bolsa de Nueva York han cuadruplicado su valor, en promedio. La expansión es una de las más largas de la historia, por lo cual de tiempo en tiempo aparecen voces que llaman a la cautela y señalan que la fiesta está por terminarse.

No obstante, pocos escuchan esas admoniciones. El motivo del auge de la víspera acabó siendo una declaración hecha por el presidente del Banco de la Reserva Federal en Washington, quien en una comparecencia ante el Congreso sugirió que la entidad a su cargo podría recortar la tasa de interés que les cobra a las entidades crediticias por darles liquidez temporal. Justo cuando los analistas se habían resignado a que un alivio se demoraría en llegar debido a la solidez del mercado laboral, parecería que este es inminente.

Las razones esbozadas parten de una dinámica de crecimiento modesta, en la cual las presiones inflacionarias brillan por su ausencia. Las autoridades monetarias norteamericanas pueden darse el lujo de impulsar la actividad productiva con una buena dosis de certeza de que los precios no subirán.

Gestos en ese sentido le caerían muy bien a Donald Trump cuya campaña electoral se apoya en un desempleo del 3,7 por ciento -uno de los más bajos del último medio siglo- y quien públicamente emplazó a la entidad a disminuir el costo del dinero. Con la afirmación de que la Reserva Federal no sabe lo que está haciendo, el inquilino de la Casa Blanca seguirá presionando para que vengan más recortes, sobre todo si se confirma que la máquina que maneja el Tío Sam empieza a perder velocidad.

El problema, afirman los críticos, es que a punta de meterle más vapor al motor de la economía, los bancos centrales se queden sin herramientas el día en que de verdad surja una crisis. Las señales de alerta abundan e incluyen niveles de endeudamiento sin precedentes y factores geopolíticos.

Para citar un ejemplo, el mecanismo de salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea todavía no se define y el reloj corre con miras al plazo límite de octubre. La casi segura llegada de Boris Johnson a la oficina del primer ministro en Londres aumenta las posibilidades de que el divorcio con el bloque comunitario salga mal, dando origen a incontables trastornos.

El riesgo de un ‘Brexit’ duro se suma a otros que ya existen. Este miércoles los países que venden petróleo celebraron un alza cercana al 4 por ciento en la cotización del crudo. Aunque la baja en los inventarios estadounidenses de crudo tuvo que ver con ese salto, también influyeron las tensiones en el Golfo Pérsico. Irán ha repetido hasta la saciedad que no se quedará cruzada de brazos tras las sanciones de las que ha sido objeto y está en capacidad de afectar el suministro de hidrocarburos en el mundo.

Así las cosas, récords como los de Wall Street pueden dar la falsa impresión de que todo está muy bien, cuando de hecho los riesgos vienen al alza. Si alguna lección dejan las crisis pasadas es que hay que extremar las precauciones en los buenos tiempos y que ignorar las alarmas es un error que acaba costando muy caro.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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