Ricardo Ávila

En busca de opciones

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 29 de 2012
2012-11-29 04:02 a.m.
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Uno de los temas más complejos que siguen en la lista de cosas por hacer de Juan Manuel Santos es el referente a las pensiones.

Como es bien sabido, el país cuenta con un esquema costoso, que cubre apenas a una fracción de la ciudadanía y que es una de las principales fuentes de inequidad que existen, pues la mayoría de los subsidios que se otorgan les llegan a las personas de ingresos altos.

En respuesta, es indudable que la situación actual no es sostenible. Perpetuarla significa continuar con un gasto enorme que en el 2013 ascendería a unos 28 billones de pesos, beneficiando a una minoría. Las reglas de juego vigentes excluyen de hecho a millones de colombianos de la posibilidad de contar con una mesada digna al final de su vida laboral.

Corregir esa realidad involucra varios elementos.

El más complejo tiene que ver con conservar o no el sistema mixto que tiene Colombia, en el cual conviven el régimen de prima media –hoy a cargo de Colpensiones– y el de ahorro individual en cabeza de los fondos privados.

Si bien los más audaces sostienen –poniendo a Europa como ejemplo– que para evitar dolores de cabeza fiscales se debería desmontar el primero y fortalecer el segundo, las realidades políticas indican otra cosa.

La idea de enterrar el modelo público no tiene viabilidad en el Congreso, especialmente entre ciertas bancadas como la Liberal o el Polo Democrático.

Otra opción es la de mirar aquello que los especialistas conocen como las variables paramétricas, con el fin de que el esquema de prima media sea sostenible.

En términos prácticos, ello implica aumentar el número de semanas de cotización, elevar la edad de jubilación en respuesta al alza en la esperanza de vida o recortar los beneficios a la hora de calcular la mesada a la que tienen derecho quienes se retiran.

Una mirada a lo que pasa en América Latina, para no hablar del mundo desarrollado, deja en claro que en Colombia el régimen es más generoso –con contadas excepciones– que en el resto de la región.

A pesar de ello, también es improbable que cualquier variación en los parámetros mencionados salga adelante en el Capitolio.

A todas estas, existe la necesidad de aumentar la cobertura, en un país en el cual apenas uno de cada tres ciudadanos mayores de 65 años puede acceder a una pensión.

Es indudable que tanto la pobreza como la distribución del ingreso mejorarían si se logra cerrar esa brecha.

En medio del requisito de mejorar y de tantas camisas de fuerza es poco el margen de maniobra que tiene el Ministerio del Trabajo. Sin embargo, este ha comenzado la labor de socializar una propuesta que presumiblemente se convertiría en un proyecto de ley en la próxima legislatura.

En pocas palabras, este busca constituir tres pilares que implicarían la coexistencia de la prima media y el ahorro individual con un sistema que protegería tanto a los adultos mayores como a aquellos trabajadores que no cumplen hoy con las condiciones mínimas para jubilarse, a través de los beneficios económicos periódicos.

Dentro de las modificaciones pensadas, tal vez la más audaz sea la de enviar todas las pensiones de un salario mínimo al sistema público y a partir de ahí al privado. Bajo esa opción, el subsidio le llegaría solo a la gente de menores recursos y eso limitaría el tamaño del déficit por este concepto.

El problema es que esa salida le quitaría a los fondos de pensiones un volumen inmenso de clientes y recursos, aparte de continuar con un saldo en rojo que nace de que las cuentas no dan.

Por eso, hay que esperar que en las discusiones que hoy tienen lugar se examinen todas las opciones posibles para ver si el objetivo de aumentar la cobertura y hacer el modelo sostenible, es factible, tanto financiera como políticamente.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

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