Ricardo Ávila

Cambio de timonel

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
agosto 24 de 2012
2012-08-24 04:16 a.m.
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En febrero, Juan Carlos Echeverry sorprendió a Juan Manuel Santos cuando le dijo que se estaba acercando el momento de retirarse del Ministerio de Hacienda.

En respuesta, el Presidente le dijo que lo pensara bien, pero que, en todo caso, esperara hasta agosto cuando tenía planeado hacerle ajustes al gabinete, al cumplirse la primera mitad de la administración.

Es difícil saber si el mandatario tomó en serio el mensaje de su funcionario, pero hoy es claro que este último sí lo hizo. Hace exactamente dos semanas, Echeverry entregó su carta de renuncia, al final de una jornada difícil en la que hizo saber su descontento por cuenta de un tema puntual.

En plena asamblea de la Andi, el titular de las finanzas públicas supo que la exención de aranceles a ciertos bienes de capital no producidos en el país sería extendida, sin que estuviera al tanto de la determinación.

Dicho episodio, sin embargo, no tuvo realmente que ver con la que fue una decisión madurada durante mucho tiempo. Tras haber sido el timonel de la economía durante una etapa compleja, el economista bogotano decidió entregar la posta.

En su balance queda un país que crece por encima del promedio regional, mantiene la inflación bajo control y ha registrado un importante descenso del desempleo y la pobreza.

Como si lo anterior fuera poco, ha tenido lugar una mejora radical de las cifras fiscales, gracias a los mayores recaudos tributarios y al diseño de una senda que permitirá ahorrar una parte importante de la bonanza petrolera y minera.

El cambio en el sistema de distribución de las regalías, una vez entre en plena operación, es también una oportunidad única para combatir la desigualdad regional.

El ‘repartir mejor la mermelada en la tostada’ va mucho más allá de una frase ingeniosa y puede convertirse en un verdadero motor de progreso, gracias al empeño personal de Echeverry.

Aunque normalmente el cambio en la cartera de Hacienda es traumático, en esta oportunidad puede ser menos perceptible.

La razón es la llegada de Mauricio Cárdenas a un cargo para el cual se ha preparado durante años, ya sea desde la academia, las entidades dedicadas a la investigación económica o el propio sector público. Siempre será necesario un empalme, pero es evidente que el hoy Ministro de Minas podrá asumir su nuevo rol con rapidez.

Lo anterior, por supuesto, no quiere decir que el trabajo sea fácil. Como se ha dicho hasta la saciedad, el entorno internacional es inquietante y Colombia no saldrá indemne de la tormenta. En tal sentido, Cárdenas deberá mantener la rienda corta –tal como lo han hecho sus antecesores– e insistir en que la relativa holgura de hoy puede desaparecer si el gasto se desborda o los precios de los productos básicos que exporta el país se desploman.

Eso puede no gustarle al resto del gabinete o al Congreso, pero el buen manejo de la hacienda pública exige responsabilidad, no populismo.

Al mismo tiempo que debe saber decir no, es indispensable que el Ministro entrante no pierda de vista la necesidad que tiene el país de reformas estructurales, comenzando por la tributaria.

En tal sentido, no se puede desechar el trabajo hecho en la propuesta sobre el régimen de impuestos, la cual sigue en entredicho a la espera de condiciones políticas propicias.

También hay que prestarle atención a los temas pensional y de salud, cuya incidencia fiscal es enorme. Y, claro, está el punto de la ejecución de los presupuestos, un asunto que debe funcionar bien, así el de Hacienda no sea un ministerio del gasto.

Pero, sobre todo, lo importante es preservar la confianza en una economía que anda mejor que muchas, pero que tiene cómo caminar más rápido. Para lograrlo hay que mantener el rumbo y construir sobre un legado que es bueno, para entregar en unos años uno todavía mejor.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

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