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Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Cambios al mínimo 

Aunque a la reforma tributaria le cuelguen adornos, lo clave es que cumpla su función de emergencia y no sobrecargue las empresas.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
agosto 25 de 2021
2021-08-25 09:21 p. m.
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Este miércoles las comisiones económicas conjuntas del Congreso de la República aprobaron en primer debate la ponencia de la reforma tributaria 2.0 y los 56 artículos que la integrarían. La ‘Ley de Inversión Social’ presentada por el Gobierno Nacional avanzó en su nueva versión que incorpora proposiciones provenientes de los parlamentarios.

Hace menos de tres semanas, en este mismo espacio editorial, se hizo el llamado- a todas luces ingenuo pero responsable- a que el Legislativo aprobara un proyecto de ajuste fiscal “sin adornos” que desviaran el sentido de emergencia que el país atraviesa y restringido a los consensos del Ministerio de Hacienda.

Al final, la tentación de una reforma tributaria en el arranque de la temporada electoral fue más poderosa. Alrededor de 345 proposiciones con 409 propuestas fueron presentadas por los congresistas y se aprobaron unas 109- 81 parcialmente y 28 en su totalidad. A los 35 artículos de la iniciativa original se adicionaron 25 nuevos, se modificaron 15 de los existentes y se eliminaron cuatro.

En conclusión, al tronco radicado por el Gobierno Nacional sí terminaron colgados varios ‘adornos’. Por ejemplo, la ampliación al programa de subsidios a la nómina (Paef), los incentivos a la generación de nuevo empleo joven y de mujeres, ampliación de bienes dentro de los días sin IVA y requisitos de facturación electrónica y posibilidad de pago en efectivo para esas jornadas.

Nuevos artículos, que también fueron aprobados, contemplan medidas para generar nuevos ingresos mediante los activos del Estado en la Sociedad de Activos Especiales (SAE) y la Central de Inversiones (CISA), la ampliación del régimen simple para incluir más micro y pequeños empresarios y una ayuda adicional a las empresas afectadas por los bloqueos ilegales y el pasado paro nacional. A estas alturas del trámite parlamentario es un ejercicio fútil seguir aspirando a una reforma tributaria 2.0 simple y sin arandelas. No obstante, aún hay espacio para llamar la atención sobre varios puntos en lo que queda del debate legislativo.

En primer lugar, ha quedado claro para todos que esta es una reforma tributaria de corta vida, destinada a brindar recursos al Gobierno Nacional para enfrentar la triple emergencia sanitaria, social y económica desatada por la pandemia y que aún golpea a Colombia. La próxima administración, que tomará posesión el 7 de agosto del año entrante, se verá obligada no a decidir si presenta otro ajuste fiscal al Congreso sino qué tan pronto lo hace y con qué enfoques. Para no perder de vista esa naturaleza de iniciativa de emergencia estos cambios, ‘adornos’, colgados al proyecto deben mantenerse al mínimo. No hay lugar para sorpresas adicionales.

Un segundo aspecto sobre la ya inevitable tributaria ‘con adicionales’ es el que compete a la carga sobre los empresarios. Uno de los pilares fundamentales del consenso del ministro Restrepo fue la oferta generosa de la Andi y del sector privado de asumir sobre sus hombros más de $10 de los $15,2 billones del recaudo esperado. Sería lamentable que el resultado del debate legislativo sean más cargas adicionales a la solidaridad de las empresas, que se encuentran en medio de su reactivación.

Si ya los ‘adornos’ son el producto imparable del debate democrático y la irresistible tentación de los congresistas en campaña, que el Gobierno y su coalición mayoritaria mantenga esos cambios al mínimo para no desviarse de la emergencia y no sobrecargar a los empresarios.

Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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