close
close
Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Convivir con covid

El avance de la vacunación masiva en un país como Colombia ha contribuido a la que la tasa de mortalidad en este cuarto pico de ómicron sea más baja.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
enero 23 de 2022
2022-01-23 11:55 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2019/09/16/5d7ff0bcd1bd5.png

Inflación, trabajo híbrido, refuerzos de vacunación y uso de tapabocas son señales de que la “normalidad" es un camino de adaptación a la pandemia.

La abrupta irrupción de ómicron y su veloz propagación acabó con cualquier ilusión de un regreso en este 2022 a la vida previa a la pandemia del coronavirus. En distintas partes del mundo -y con una intensidad menor por ahora en Colombia- los planes de regreso a las actividades productivas por parte de empresas se han alterado al igual que el fin de medidas de protección como el tapabocas y la recuperación de sectores como el turismo y viajes.

La reactivación económica ha significado tanto la recuperación de millones de puestos de trabajo como la llegada de presiones inflacionarias y el crecimiento de la demanda con una oferta restringida. La reapertura ha permitido el dinamismo de comercios y otros sectores golpeados por el distanciamiento social, pero ha aumentado la exposición al contagio en los entornos laborales.

La presencialidad total en la educación tras casi dos años de cierre se ha traducido tanto en el retorno físico a las escuelas y colegios como en la creciente preocupación por los niveles de vacunación infantil- solo uno de cada cinco niños entre tres y 11 años tiene el esquema completo. El optimismo en la economía impulsó el gasto, pero, de acuerdo a la firma especializada Raddar, el 42 por ciento de los hogares afirma que compraron menos por la inflación en los precios.

El avance de la vacunación masiva en un país como Colombia -alrededor del 60 por ciento con esquemas completos- ha contribuido a la que la tasa de mortalidad en este cuarto pico de ómicron sea más baja. No obstante, la llegada de esta variante ha cambiado el alcance político y epidemiológico de la meta de los “completamente vacunados” del año pasado para abrir la puerta a la necesidad de aplicar refuerzos de la vacuna. Con un 10 por ciento de los colombianos con esas dosis adicionales, el significado de “victoria” en la lucha por la vacunación se ha transformado.

Lo anterior son solo unos pocos ejemplos que ratifican que ya llegó el momento de empezar a aprender, desde los hogares, el Estado y las empresas, a convivir con el covid-19. Aunque éste no es un mensaje nuevo- meses atrás ya había sido advertido por las autoridades sanitarias internacionales- la ‘adaptación’ al coronavirus en sus distintas variantes altera asimismo la concepción de “normalidad” postcovid y el cronograma hacia el punto en que el mundo cierra el capítulo de la pandemia.

La convivencia con el virus implica, por ejemplo, sufrir los efectos de una reactivación acompañada con carestía, problemas de suministros, disrupciones logísticas y alto costo de materias primas. Desde el frente laboral, las empresas colombianas deben ajustar el regreso físico de sus trabajadores en condiciones de bioseguridad y, al mismo tiempo y de acuerdo al sector, desplegar fórmulas de trabajo híbrido, remoto y desde casa. Aún es pronto para determinarlo, pero es probable que los sectores golpeados en 2021 y 2020 por el distanciamiento social como turismo y restaurantes continúen afectados por los hábitos y temores de los clientes.

La economía abierta y sin restricciones empuja al Estado a administrar la presión que el pico de ómicron ya está generando al sistema de salud- más de 30 mil casos diarios y muertes cercanas a las 200-, impulsar refuerzos y esquemas iniciales en simultánea, incentivar a los ciudadanos a inmunizarse mientras define el balance para los no vacunados entre la zanahoria de la persuasión y el garrote de la restricción.

Y para los ciudadanos esta fotografía de una “normalidad” de convivencia con el covid-19 significa el mantenimiento de las medidas de protección, cuidado y bioseguridad como si el año siguiera siendo 2020. A pesar de no constituir el retorno completo a la realidad prepandemia, sí es un escenario más abierto, más productivo, menos mortal y más optimista que en medio de las cuarentenas.

FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes