Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Ecos de Londres

Un fallo inglés y una ley australiana muestran modelos para regular empleo y contenidos noticiosos en las plataformas.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
febrero 23 de 2021
2021-02-23 08:05 p. m.
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Con miles de kilómetros de distancia y pocos días de diferencia, dos decisiones en Reino Unido y en Australia mostraron dos caminos alternativos para regular el impacto de internet en dos sectores cruciales: la economía colaborativa y los medios de información y noticias.

La Corte Suprema en Londres emitió un fallo en contra de la plataforma de transporte Uber, al declarar que sus conductores deben ser tratados como “trabajadores” y no como “independientes”.

El alto tribunal británico analizó el corazón del debate sobre la naturaleza de la relación laboral entre los conductores y esas plataformas colaborativas: el grado de control de las empresas sobre los conductoras o, en términos de la legislación laboral colombiana, qué tan “subordinados” son.

La decisión al otro lado del Atlántico no es de menor calado ya que seguramente sentará precedentes en otras jurisdicciones del mundo, incluida Colombia. El fallo apunta al corazón del modelo de negocios de Uber y otras plataformas no solo de transporte sino también, por ejemplo, de domicilios y otros sectores.

En la medida en que estas distintas compañías tecnológicas se vean obligadas por las cortes y las leyes de los distintos países a brindar a sus “asociados” - conductores, mensajeros, repartidores- beneficios laborales, sus márgenes de utilidad- y los precios de sus servicios- se verán profundamente impactados.

Esta discusión sobre la naturaleza del empleo dentro de las no tan nuevas plataformas de economía colaborativa es global. Ya Uber y Lyft, otra plataforma similar, habían perdido un pulso similar en el patio de su propia casa, el estado norteamericano de California. No obstante, las dos gigantes tecnológicas le inyectaron decenas de millones de dólares a hacerle campaña a un referendo sobre este preciso asunto- la Proposición 22. En noviembre pasado, los votantes californianos aprobaron con una mayoría del 58 por ciento que los conductores se mantuvieran en su condición de independientes.

Al otro lado del mundo, en Canberra, la capital australiana, el gobierno impulsó una ley que creaba las condiciones para que motores de búsqueda como Google y la red social Facebook establezcan acuerdos de pago con los medios de comunicación por los contenidos noticiosos.

Al igual que el fallo londinense, la legislación austral apunta al corazón de la economía de las noticias en línea: ¿cuánto y cómo deben pagar Facebook y Google por circular los contenidos que los medios generan?

A pesar de las tensiones, tanto la red social como el motor de búsqueda llegaron a un acuerdo con el gobierno australiano. Más allá de la influencia de la presencia dominante de Rupert Murdoch en el ecosistema mediático de ese país, esta norma es otro camino alternativo para resolver el actual desequilibrio brutal entre plataformas y medios informativos en la economía de los contenidos por internet.

Colombia no es ajena a ambos debates. Según un estudio de Fedesarrollo, las plataformas colaborativas aportan 0,2 puntos porcentuales al PIB y cubren a unos 200 mil colaboradores. Es el momento de la regulación del empleo en las apps de transporte, domicilios y demás que, sin desestimular la innovación y el modelo de negocio, genere mejores condiciones laborales a los conductores y mensajeros. Las alternativas en el Congreso deben ganar tracción para definir esa situación.

En cuanto a las noticias, es difícil que el modelo australiano se replique globalmente. Pero es positivo que estas alternativas se estén discutiendo y aplicándose alrededor del mundo.

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