Ricardo Ávila

Editorial / Una cuenta por pagar

El déficit que tiene el Fondo de Estabilización de Precios –el cual llegó a 2,35 billones de pesos en diciembre– seguirá creciendo.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 30 de 2012
2012-01-30 03:42 a.m.
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A finales del siglo pasado, el Gobierno colombiano de la época expresó su voluntad de desmontar en forma gradual los subsidios que existían a los combustibles y adoptar una fórmula de fijación del precio interno que respondiera a la realidad del mercado internacional. Con base en dicha política, tanto el valor del galón de gasolina, como el del Acpm, empezaron a subir a tasas muy superiores a las del índice de inflación.

Así, el país se distanció de Venezuela, Ecuador o Bolivia, en donde hay una brecha notable frente a lo que pasa en Brasil o Chile, para citar solo dos casos suramericanos en donde también una ‘tanqueada’ sale costosa. A pesar del esfuerzo realizado, la meta de llegar a un precio de equilibrio ha sido particularmente esquiva. La principal causa es que la cotización del petróleo en el mercado mundial ha tenido una tendencia al alza. De tal manera, cada vez que se llega al que se considera el nivel justo, el crudo empieza a subir todavía más. 

Tan solo hace tres años, cuando los temores sobre una recesión mundial llegaron a su punto máximo, el valor interno de los combustibles estuvo por encima del externo, durante un tiempo corto. Fue cerca de ese momento cuando se tomó la decisión de crear el Fondo de Estabilización de Precios, el cual podría generar excedentes o déficit, dependiendo de que el diferencial entre el valor local del galón y su equivalente externo fuera positivo o negativo.

En un comienzo, el saldo empezó a crecer, pero cuando el petróleo volvió a subir de la mano de un mejor desempeño de la economía global, las cosas cambiaron de signo. Así, desde noviembre del 2010, el monto en rojo es cada vez más grande. A todas estas, en septiembre pasado el Gobierno determinó un cambio en la fórmula que venía usando. Desde esa fecha quedó en claro que el ingreso al productor, que equivale a algo más de la mitad de lo que vale un galón de gasolina, sería el que marcaría la pauta en las variaciones.

Además, se anunció que habría una franja que limitaría los incrementos o las rebajas en máximo un 3 por ciento, con el fin de evitar saltos en un sentido o en el otro. Sin embargo, en ese momento las cotizaciones internacionales estaban apenas por encima de los 80 dólares por barril, y en pocas semanas subieron hasta más de 100 dólares. Si bien los precios internos también han reaccionado, debido a los parámetros anotados, eso ha sucedido de manera mucho más lenta. Para resumir la situación, todavía existe un desfase de 306 pesos por cada galón de gasolina vendido, mientras que en el caso del Acpm, este llega a 540 pesos.

Tal situación es preocupante, pues es evidente que el déficit que tiene el Fondo –el cual llegó a 2,35 billones de pesos en diciembre– seguirá creciendo. Debido a ello, el Ministerio de Hacienda ha tenido que cubrir el faltante y pagarles a los productores, mediante la emisión de Títulos de Tesorería.

Por ahora, dado el buen comportamiento de los ingresos fiscales, las cosas no se ven tan graves, pero la pregunta es cómo y cuándo se va a pagar ese dinero, o si habrá la tentación de incluir parte del faltante en el presupuesto nacional. En respuesta, el Gobierno asegura que espera recuperar lo girado, eventualmente. El lío es que si el petróleo vuelve a experimentar un salto, ya sea por circunstancias económicas o políticas, el desequilibrios actual se puede volver mucho más grande. 

Por tal motivo, ha surgido la opción de cambiar otra vez la fórmula para que se le ponga un límite a la cascada de impuestos que tiene cada galón de combustible. Bajo esa postura, se podrían corregir los desequilibrios y darle recursos al Fondo para que pague lo que debe. La duda, no obstante, es si el Congreso va a estar de acuerdo, dadas las veleidades populistas de varios senadores. Mientras la incógnita se resuelve, la perspectiva de más alzas se ve inevitable.

RICARDO ÁVILA PINTO

ricavi@portafolio.co  

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