Ricardo Ávila
Editorial

El embate del populismo

Todo apunta a que el domingo Jair Bolsonaro será elegido presidente de Brasil, algo que entraña no pocos riesgos para su país y la región. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
octubre 25 de 2018
2018-10-25 08:40 p.m.
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A menos que suceda una verdadera sorpresa electoral, todo apunta a que Jair Bolsonaro será elegido como nuevo presidente de Brasil el próximo domingo. La escogencia del que hasta hace poco era un congresista sin mucha figuración, constituye todo un hito para la marcha de la democracia más grande de América Latina, pues se trata de un populista de derecha cuyos términos insultantes en contra de diferentes sectores de la sociedad lo ubican en el blanco de múltiples críticas.

No obstante, los sondeos le dan una amplia ventaja sobre su contendor, el exalcalde de São Paulo, Fernando Haddad. Su amplio triunfo en la primera vuelta –cuando obtuvo el 46 por ciento de los votos–, lo puso casi en la puerta del palacio de Planalto en Brasilia, así todavía le falte la prueba definitiva. Por ello, propios y extraños consideran que a comienzos del 2019, el país más populoso de la región quedará en manos de alguien que entraña no pocos riesgos para las instituciones democráticas, la paz social y la economía.

Entender por qué los ciudadanos van a escoger a quien en otras circunstancias no tendría ningún chance de victoria, es lo que han trato de hacer analistas y politólogos. Su conclusión es que Bolsonaro representa un tipo de líder fuerte, que rompe con todo lo establecido, y que es capaz de decir las cosas por su nombre, así suene machista, racista u homofóbico. No en vano, el excapitán del Ejército brasileño señala que uno de sus modelos es Donald Trump, cuya escogencia en Estados Unidos también acabó con varios paradigmas.

La retórica no es la misma, pues los temores de la población son diferentes. Las encuestas muestran que el deterioro en el clima de seguridad está a la cabeza de las preocupaciones, pues aparte de los más de 63.000 homicidios registrados el año pasado, está el hecho de que siete ciudades de Brasil se encuentran en la lista de las 20 más inseguras del mundo. Así, la promesa de mano fuerte, que incluye la autorización de facto a las fuerzas de seguridad para que disparen primero y pregunten después, recibe amplio respaldo.

Aparte de esa clara similitud con lo hecho por Rodrigo Duterte, en Filipinas, hay que mencionar el hastío de la gente con la corrupción. La olla podrida que se destapó en el conocido ‘lava jato’ demostró que los líderes de los principales partidos habían armado una estructura para desfalcar al sector público y enriquecerse personalmente, en ocasión con el apoyo de sectores empresariales.

Debido a ello, las preferencias favorecen a alguien que significa un rompimiento con el pasado y garantiza no ser más de lo mismo. Además, la cercanía del candidato derechista con los militares les sirve a algunos para añorar la dictadura en la que no había libertades civiles, pero sí tranquilidad. Como si fuera poco, están los que aborrecen al Partido de los Trabajadores y al expresidente Lula da Silva, cuyo candidato acabó siendo asociado con el establecimiento.

Por su parte, la clase empresarial puede pensar que Bolsonaro es inexperto y está lleno de defectos, pero le apuesta a Paulo Guedes, quien debería ser su mano derecha en materia económica. La promesa de que llegará alguien capaz de adelantar las reformas que Brasil pide a gritos para cerrar la vena rota de las pensiones, sacudir a la burocracia y flexibilizar normas que frenan la competitividad y la iniciativa privada, explica el entusiasmo de la bolsa de São Paulo, con alzas que van en contravía de lo que se ve en los mercados de valores del resto del mundo.

Solo unos pocos, sin embargo, hablan de los riesgos del autoritarismo y el desprecio por la independencia de los poderes públicos. La posibilidad de que las cosas pasen de castaño oscuro es ignorada por un electorado que demanda acción y se la juega toda a la carta populista. Pero así están las cosas ahora.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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