Francisco Miranda Hamburger
Editorial

El mundo con tapabocas

La epidemia del coronavirus ya empezó a impactar la economía mundial y las perspectivas de crecimiento para el presente año.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
febrero 04 de 2020
2020-02-04 10:00 p.m.
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Continúa la expansión global del coronavirus que surgió en China a finales del año pasado. En pocas semanas la epidemia del 2019-nCoV ya cuenta con más de 20.000 casos confirmados y un saldo de 425 muertes. Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la emergencia internacional, los impactos económicos empiezan no solo a sentirse sino también a acumularse.

No es para menos. China es la segunda economía más grande del planeta y produce alrededor del 16 por ciento del producto global. Es hoy el centro de cadenas de suministro internacional de bienes manufacturados, industriales y electrónicos, en una profunda interdependencia con Estados Unidos y el resto del mundo.

El virus de Wuhan, la ciudad china donde se registraron los primeros casos, sigue siendo hoy investigado para determinar su naturaleza, su forma de contagio y su tasa de mortalidad. Por ahora ya superó las estadísticas registradas de uno de sus más letales antecesores, el SARS, que también surgió en China en 2002.

De hecho, las autoridades sanitarias del gigante asiático aprendieron del secretismo que rodeó el SARS y manejaron el inicio de la epidemia del coronavirus con un grado mayor de apertura. No obstante, desde la esfera política, la decisión del régimen de Beijing fue el cierre de la provincia de la que Wuhan es la capital.

Si bien aún es pronto para evaluar cómo la cuarentena de un territorio con 60 millones de personas impide la expansión del virus, expertos epidemiológicos critican la drástica medida. A diferencia de 2002, hoy China es una economía profundamente interconectada e interdependiente con el resto del mundo no solo en materia comercial sino también turística.

Por el lado económico, el aislamiento de regiones chinas ha generado efectos disruptores en las cadenas globales de suministro y abastecimiento de muchos productos industriales. Fábricas de autos y de productos electrónicos han cerrado sus puertas y aerolíneas han cancelado sus vuelos hacia China.

El Año de la Rata tuvo un pésimo comienzo para las perspectivas de crecimiento chino. Para 2020 el banco Goldman Sachs estima que esta economía perderá entre 0,5 y 1 por ciento de su PIB. El líder en Beijing, Xi Jinping, es consciente del reto político que implica el manejo de la epidemia. Ya el Banco central chino inyectó 22 mil millones de dólares para sostener la economía y Wall Street reaccionó con optimismo.

Literalmente, China tiene una gripa mortal y el mundo empezó a estornudar. La economía global crecerá entre 0,1 y 0,2 por ciento menos debido a los impactos del coronavirus. El precio del petróleo ha caído alrededor del 20 por ciento en lo corrido del año por las expectativas de la baja demanda china del crudo. Comportamientos similares están experimentando otras materias primas.

En momentos en que la economía mundial veía con optimismo la “tregua” de la guerra comercial entre Estados Unidos y China que significó la firma de la “fase uno” del acuerdo, la irrupción del virus de Wuhan mantiene para todos los efectos, tanto la incertidumbre global como la desaceleración en los flujos del comercio internacional.

Las alertas en las autoridades sanitarias mundiales están prendidas. Mientras no se desarrolle una vacuna efectiva, que puede tardar entre seis meses y un año, las herramientas de los países para manejar los casos del coronavirus provienen de la salud pública.

Colombia debe irse preparando para la eventual llegada del virus de Wuhan a nuestras costas. Sin caer en alarmismos ni en pánico, ya es momento de revisar y tener listos protocolos, infraestructuras y demás instrumentos para enfrentar el primer caso.

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