Ricardo Ávila
Editorial

El naufragio del plan A

Todo apunta a que la versión final de la ley de financiamiento va a ser muy distinta de la que radicó el Gobierno en el Capitolio hace unas semanas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
noviembre 22 de 2018
2018-11-22 08:24 p.m.
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Algún día los académicos tendrán la posibilidad de analizar cómo una propuesta que planteaba redistribuir de manera estructural las cargas entre los contribuyentes, acabó convirtiéndose en una búsqueda desesperada de recursos para no condenar al fracaso a un Gobierno recién estrenado. Mientras tanto, es evidente que las prioridades en la administración Duque cambiaron en cuestión de días, como lo demuestra el giro que empieza a tomar la ley de financiamiento que hace tránsito en el Congreso.

Y es que de un propósito cuyo principio rector era la sostenibilidad de las finanzas públicas, dentro de un marco de mayor equidad, ahora la prioridad del Ejecutivo es evitar la debacle presupuestal. Así lo sugiere la discusión con los ponentes, orientada a minimizar la necesidad de hacer recortes por la fuerza. Hasta este jueves, dos terceras partes de los 14 billones requeridos para cuadrar las cuentas del gasto público en el 2019 parecían haber encontrado doliente, pero eso no necesariamente garantiza que el ejercicio sea el adecuado.

Falta que se conozca el plan B, la nueva versión de la iniciativa el lunes que viene. Dados los tires y aflojes de jornadas recientes, persiste la probabilidad de que las fórmulas establecidas sean reformadas hasta última hora. En cualquier caso, las piedras angulares de un comienzo parecen haberse hundido en las arenas movedizas de la debilidad política en el Legislativo y el rechazo de la opinión.

En consecuencia, todo apunta a que el propósito de mejorar la competitividad del país haya quedado pospuesto hasta nueva orden. La razón es que no hay cómo sustentar no solo una rebaja de la tarifa del impuesto de renta que se les cobra a las empresas, sino de permitir el pleno descuento del IVA que se paga por la adquisición de bienes de capital. Debido a ello, seguiremos por encima del promedio latinoamericano, lo cual afectará el apetito de invertir en un país que cree que la riqueza está en las personas jurídicas y no en las naturales.

Al respecto, no faltará quien diga que habrá mejoras en la progresividad, pues aquellos que tengan más, pagarán más. Y aunque eso puede ser parcialmente cierto, el punto de fondo es que los recaudos públicos dependerán otra vez de un grupo reducido de contribuyentes, incluyendo los de siempre: empresas y asalariados.

Todo lo anterior lleva a pensar que habrá que esperar a una próxima oportunidad para volver a poner sobre la mesa dos puntos que son impopulares, pero que van en la dirección de construir sociedades más igualitarias. El primero es la universalización del IVA, así fuera con una tarifa reducida, combinada con un mecanismo de devolución que habría beneficiado a las familias más pobres. La posibilidad de cerrarle las puertas a la evasión de impuestos indirectos quedó aplazada hasta nueva orden, así se haya demostrado que los individuos de mayores ingresos son los que más ganan con el statu quo.

El segundo punto es el de la clase media, cuyo tamaño más que se ha duplicado en lo corrido del presente siglo. Que el segmento más importante de la población colombiana pague menos tributos que el promedio de sus pares latinoamericanos es un error enorme, desde el punto de vista de la búsqueda de una mejor distribución del ingreso y del ejercicio de una ciudadanía más activa.

En respuesta, se dirá que la política es el arte de lo posible. Bajo ese punto de vista, el margen de maniobra del gobierno de Iván Duque es tan reducido, que este debería darse por bien servido al conseguir respaldos para un paquete tributario que le podría generar unos ocho billones de pesos en el 2019. Y aunque ese planteamiento puede ser válido a la hora de apagar el incendio inmediato, las soluciones de fondo continúan pendientes. Ojalá la realidad no nos pase la cuenta de cobro.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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