Ricardo Ávila
Editorial

El salto de la rana

En Colombia hace falta un responsable de identificar qué avances en tecnología sirven para solucionar los problemas nacionales. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
octubre 29 de 2018
2018-10-29 09:03 p.m.
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Puede ser una mera coincidencia del calendario, pero en estos días Colombia es sede de varios eventos relacionados con el emprendimiento. Algunos se enfocan en mostrar las ventajas que ofrece el país para ser sede de compañías de todos los tamaños, mientras que otros buscan destacar experiencias de otras latitudes al promover una cultura que se traduce en iniciativas, las cuales pueden generar empleo y riqueza.

Sea como sea, subirle el perfil al tema es un paso en la decisión correcta. Y es que aparte de las propuestas de siempre en los sectores extractivos, industriales o agrícolas, vale la pena reconocer que la propensión a ensayar –algo que incluye perderle el miedo al fracaso– es mucho mayor ahora, especialmente en los jóvenes profesionales.

Tal como sucede en todas partes, hay una ebullición de ideas que buscan convertirse en iniciativas rentables y sostenibles. Si antes era necesario contar con un capital importante para dar el primer paso, la revolución de la tecnología trajo consigo no solo que las barreras de entrada sean menores, sino la creación de un ecosistema que permite obtener fondos.

No hay duda de que los casos de éxito son el mayor aliciente para que la rueda gire de manera veloz. Casi diariamente la prensa registra la venta de tal o cual empresa de creación reciente, por sumas que parecen desbordar toda la lógica. Cuando se mira el mayor aporte a la valoración de las principales bolsas del planeta, es evidente que la responsabilidad en los últimos años pertenece a firmas nacidas después de que se popularizara el uso de internet.

Sin embargo, aparte de darle un impulso al tema, tanto desde los espacios oficiales como desde los privados, queda pendiente un oficio que es clave para el país. Este consiste en tener prendido el faro que permita identificar los avances en los cuales podríamos dar aquello que se conoce coloquialmente como ‘saltos de rana’. Puesto de otra manera, un puñado de avances servirían para replicar de manera más efectiva lo que se logró cuando pasamos de la mula al jet.

Los ejemplos existen y son independientes de lo que haga el sector privado al ofrecer soluciones a los consumidores, ya sea por el uso de la economía colaborativa o la mejora de procesos fabriles. Quienes saben de estos asuntos sostienen que para la mayoría de los grandes desafíos nacionales, existe una respuesta en la tecnología.

Así, hay expertos que muestran lo que hizo Australia al utilizar información gratuita para dibujar un mapa digital de increíble precisión, que permite no solo mirar la evolución del territorio desde hace más de una década, sino la actualización periódica. Una inversión que no parece cuantiosa serviría para monitorear el uso del suelo, la evolución de los asentamientos humanos y la presencia de lacras como los cultivos de coca, la minería ilegal o la deforestación.

En lo que atañe a la seguridad, son cada vez más los casos de ciudades que con la mezcla adecuada de cámaras y algoritmos logran contener el crimen y capturar a los culpables de múltiples delitos. La efectividad de la justicia sería mucho mayor si se entiende lo que significa dejar atrás las prácticas del siglo XIX y utilizar las del siglo XXI.

La lista es interminable. La productividad agrícola podría dispararse mediante el uso de drones y sensores que optimizan el uso correcto de agua, pesticidas y fertilizantes. A su vez, la huella ambiental de la minería sería menor con el uso de avances que ya están presentes.

Todo ello debería tener un responsable. Hay países con embajadores en el Valle del Silicón, pero para no ampliar la burocracia, en la propia Presidencia de la República podría establecerse el punto de mira, con el fin de ver qué avances se pueden ‘colombianizar’. Esa sería una manera de poner la ola de emprendimiento al servicio del país.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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