Ricardo Ávila
Editorial

Entre el águila y el cisne

La presencia de bombarderos rusos en tierras venezolanas, es prueba del esfuerzo del régimen de Maduro para mostrar que no está aislado. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
diciembre 12 de 2018
2018-12-12 08:01 p.m.
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El pasado lunes, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, ubicado en Maiquetía, a escasos kilómetros de Caracas, registró el aterrizaje de dos bombarderos estratégicos con capacidad nuclear, un avión pesado de transporte de equipo militar y otro de pasajeros, todos identificados con los distintivos de la fuerza aérea rusa. Las tomas de televisión se fijaron en los Tupolev Tu-160, conocidos con el remoquete de ‘cisne blanco’, que son los aparatos supersónicos de combate de mayor tamaño, entre los que operan en el mundo.

De acuerdo con una nota de la agencia Sputnik, cuya sede principal está en Moscú, la visita consiste en “un ejercicio de entrenamiento de alto nivel y de alta tecnología que tiene como meta estar preparados ante una posible agresión contra la república bolivariana”. El artículo especula que la presencia de las aeronaves parece ser “una medida disuasoria frente a la posibilidad de una intervención por parte de Estados Unidos”.

Como es de suponer, el arribo de más de un centenar de uniformados rusos al hemisferio americano cayó mal, tanto en Washington como en Bogotá. Para ambas capitales, se trató de un gesto inamistoso, más allá de que el despegue de la flotilla esté programado para mañana, según lo afirmó en la víspera la portavoz de la Casa Blanca. Tal como lo ha hecho en otras oportunidades, Iván Duque señaló que Colombia no tiene ánimo belicista hacia el país vecino, en respuesta a acusaciones de Nicolás Maduro.

Más allá del roce, sin embargo, los analistas tomaron nota de los esfuerzos del régimen chavista, concentrados en mostrar que cuenta con aliados poderosos. A comienzos de diciembre, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, realizó una visita de Estado a Venezuela en la cual firmó varios acuerdos que van desde la cooperación comercial hasta la seguridad, pasando por los negocios agrícolas. Teniendo en cuenta los roces recientes entre Ankara y Washington, aquí también hay la intención de enviarle otra señal a la administración de Donald Trump.

No obstante, los expertos insisten en que la prioridad de Maduro es dejar en claro que no se encuentra aislado. Múltiples gobiernos dentro y fuera de la región, incluyendo el colombiano, parecen haber tomado la decisión de cortar lazos diplomáticos con Caracas poco antes de que tenga lugar la ceremonia de posesión de un nuevo mandato presidencial, el 10 de enero. La lista de naciones que no reconocen la validez de las elecciones de hace unos meses, congrega a más de 40 capitales.

Por otra parte, quienes saben de estos temas sostienen que hay que mirar con cabeza fría los acercamientos hacia Rusia. Y es que después de años de coqueteos dirigidos a China, que derivaron en la entrega de una importante suma de préstamos por parte de Pekín a cambio de envíos de petróleo, ahora el objetivo principal es el Kremlin. Un motivo es que han tenido lugar varios incumplimientos con el país comunista. El otro es que a Vladimir Putin no le cae nada mal ver ondear su bandera en esta parte del mundo.

Aun así, los rusos también saben con quién se están metiendo. Dos semanas atrás, durante un viaje relámpago de tres días a Moscú, el mandatario venezolano afirmó que había suscrito compromisos para la inversión de 5.000 millones de dólares en el sector de hidrocarburos, aparte de mil millones con destino a la minería y la entrega de 600.000 toneladas de trigo para el consumo interno.

A primera vista, semejantes sumas le darán un nuevo aire al gobierno chavista. En la práctica, los montos en cuestión se asemejan mucho a los mencionados en oportunidades anteriores. Lo anterior no quiere decir que haya que menospreciar al águila bicéfala que adorna el escudo de Rusia, pero su vuelo es por ahora menos vigoroso de lo que a veces parece.

Ricardo Ávila Pinto 
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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