Ricardo Ávila
Editorial

Entre la espada y la pared

Ninguna de las opciones que tiene frente a sí Iván Duque, a la hora de buscar un segundo aire político, le hará la vida más fácil a su gobierno.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
noviembre 25 de 2018
2018-11-25 06:07 p.m.
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En medio del tire y afloje en torno a la ley de financiamiento, que está siendo sometida a una cirugía profunda, pasaron a un segundo plano los movimientos en el ajedrez político a lo largo de la semana pasada. No obstante, más de un observador tomó nota de la reunión escenificada en la Casa de Nariño entre Iván Duque y los parlamentarios del Centro Democrático, convocada para examinar la marcha de la agenda legislativa.

Tal como era previsible, al término de la cita los asistentes hablaron de coincidencia de principios y de superar las fallas de comunicación mutuas. La bancada del Presidente se comprometió a darle respaldo pleno en el Congreso, justo ahora que comienza la recta final del periodo de sesiones. Sin duda, ese mensaje le da algo de aire a una administración con bajos índices de popularidad, que apenas acaba de cumplir 100 días.

Que las cosas comenzaron mal, es algo difícil de rebatir. Desde la toma de posesión el 7 de agosto, quedó claro que había diferencias fundamentales entre los congresistas del uribismo y Duque. El contraste en el tono de los discursos de Ernesto Macías y el nuevo mandatario llevó a los partidarios de las teorías de conspiración a decir que la estrategia era la del policía malo y el policía bueno, pero la realidad se encargó de desmontar esa hipótesis.

Y es que aparte de negarse a usar de plano el espejo retrovisor, el Presidente desconcertó a su bancada con los nombramientos que hizo. En más de una ocasión no solo trajo personas de corte técnico, sino que se atrevió a reconfirmar funcionarios que venían de la era de Santos. En una colectividad con una elevada carga ideológica, la moderación cayó mal, para no hablar de los que querían ver nombrados a sus allegados en puestos clave.

Las expresiones de insatisfacción se vieron en una serie de ‘pullas’, algunas más abiertas que otras. Pero fue la propuesta de Álvaro Uribe con respecto al salario mínimo, seguida por la del rechazo rotundo a la extensión del IVA a toda la canasta familiar, la que demostró que hasta el expresidente no tenia lío al poner en la picota pública a quien había sido su pupilo. Ello, de paso, envalentonó a la oposición y a los partidos que aspiran a pescar en río revuelto, como el Liberal y Cambio Radical.

Debido a circunstancias como esa, Duque quedó en el peor de los mundos. Su tono moderado fue recibido con muestras de desconfianza por parte de quienes se ubican al centro del espectro político, mientras que los que aspiraban a hacer efectivas las cuentas de cobro que le tenían a Juan Manuel Santos se quedaron con los crespos hechos. La idea de subir la carga tributaria, por su parte, lo antagonizó con la opinión.

Ante el debilitamiento de la administración, el Centro Democrático acabó concluyendo que no le queda salida diferente que la de reconocer a su hijo pródigo. Sin embargo, tras el mensaje de concordia está la esperanza de que el actual inquilino de la Casa de Nariño baje la cerviz y acabe pegándose a la línea dura que, en varios temas, prefiere su bancada.

Para Duque, el dilema entre la espada y la pared no es fácil. De un lado, ‘derechizarse’ no le garantiza que le va a ir mejor en el Congreso, sobre todo si acaba entregando parte de la nómina oficial. En caso de hacerlo, se despertaría el apetito de aquellos que añoran el regreso a las costumbres del pasado y es sabido que el hambre burocrática es insaciable.

La otra posibilidad es que el mandatario se apoye en la opinión y diga que no va a ceder en aquello de proscribir la mermelada. Mostrarse como víctima de la politiquería puede servirle para trazar una senda distinta, de mayor respetabilidad, aunque con más turbulencias en el Congreso. Su problema es que a eso no era lo que se refería Uribe cuando dijo que había que enderezar el rumbo.

Ricardo Ávila Pinto 
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto 

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