Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Flexibilidad responsable

La suspensión de la Regla Fiscal le abre la llave al Gobierno, pero lo obliga a trazar una ruta responsable para estabilizar sus finanzas. 

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
junio 23 de 2020
2020-06-23 11:07 p.m.
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La decisión de suspender la Regla Fiscal para este año y el 2021 ha desatado un valioso debate tanto sobre la suspensión en sí misma como sus implicaciones para las finanzas públicas.

Valioso porque pone sobre la mesa un aspecto sobre la lucha contra la pandemia del coronavirus que pasa desapercibido por la mayoría de los ciudadanos: ¿de dónde saldrán todos los recursos extraordinarios que hoy el Gobierno está destinando a combatir los impactos de la enfermedad y cómo la sociedad los terminará pagando en el futuro cercano?

Es asimismo valioso porque ayuda a identificar dentro de la miríada de medidas e iniciativas económicos del Gobierno Nacional, aquellas que mantengan el curso responsable de las finanzas estatales o, por el contrario, las que envían la señal del desborde en el gasto público.

No está en discusión que los impactos económicos de la pandemia del coronavirus empujan al Estado colombiano a la necesidad de un margen de maniobra fiscal más flexible.

La irrupción de la covid-19 tomó a la economía colombiana con un reducido espacio para elevar sus niveles de gasto público. Este año el Estado arrancó con un nivel de deuda del 50,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Nivel que, sumado a las importantes reducciones en el recaudo de impuestos incluidas en la más reciente reforma tributaria, generó llamados de alerta de analistas, centros de estudios y calificadoras de riesgo.

La pandemia azota las finanzas estatales desde todos los frentes. Tanto las medidas sanitarias como las económicas han implicado, y lo seguirán haciendo, fuertes, y no presupuestados, desembolsos de la chequera pública.

Por otro lado, la reducción de la actividad económica a niveles históricos, así como el alivio en impuestos, se traduce en una disminución de los ingresos estatales y de los recaudos. A lo que se sumará el año entrante una caída en la renta proveniente del petróleo.

Todo lo anterior sostiene el carácter extraordinario detrás de la decisión del Comité Consultivo de la Regla Fiscal de suspender el mecanismo por este año y el entrante. Removerle al Gobierno los topes máximos, incluyendo el año entrante, y regresar la definición del gasto público al pulso político son solo dos de las críticas más fuertes a la decisión.

Ya en firme, la suspensión de estos límites institucionales e independientes, estas críticas invitan a estar más atentos sobre cómo el Gobierno Nacional evitará que el gasto se dispare a niveles insostenibles y cómo blindará estas asignaciones de recursos públicos de la esfera de la política, siempre voraz y especialmente en 2021, año preelectoral.

La flexibilidad que la Casa de Nariño hoy disfruta para conseguir los recursos adicionales para atender la emergencia actual trae consigo una responsabilidad extra. Responder a la pandemia del coronavirus no puede convertirse en la excusa para echar por la borda el manejo responsable de las finanzas públicas que ha caracterizado al país.

Los escenarios posibles reflejan la dificultades de ese reto: un déficit fiscal que podría llegar a fin de año al 8 por ciento del PIB mientras que la deuda en términos del PIB saltaría hasta el 66 por ciento. Una cosa es gastar y endeudarse para luchar contra el virus, como lo están haciendo muchos países, y otra, muy diferente, ignorar que la flexibilidad de hoy es la apretada de cinturón de mañana.

Se justifica la alarma que despierta pasar de techos institucionales e independientes como la Regla Fiscal a compromisos y metas, surgidas del debate político y del pulso interno dentro del Ejecutivo.

Por eso, la llave abierta que hoy tiene el Gobierno debe compensarla desde ya con la definición de una hoja de ruta responsable y firme, con metas de déficit y ajuste, que aseguren la confianza y la disciplina.

Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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