Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Regresan las marchas

Es pronto para saber tanto si las protestas mantendrán su convocatoria como si la Conversación Nacional satisfará la
sed de cambio.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
enero 19 de 2020
2020-01-19 07:29 p.m.
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Para mañana está convocada la primera jornada de protestas de 2020. El descontento social expresado en las calles colombianas en las postrimerías de 2019 marcaron prácticamente todos los análisis sobre las perspectivas políticas y económicas para este año.

Las respuestas y la mitigación de ese malestar ciudadano es indudablemente uno de los mayores retos para el gobierno de Iván Duque en 2020. Encuestas y otros sondeos de opinión publicados a finales del año pasado confirmaron la crisis institucional que reflejaron tanto la duración como la masiva y heterogénea participación en las protestas.
Cayeron los índices de favorabilidad no solo del primer mandatario y su Gobierno, sino también de empresarios, medios de comunicación y sobre el manejo de la economía.

Además, las primeras mediciones oficiales del comportamiento económico durante noviembre, publicadas hace pocos días, reflejan el impacto de las marchas. El último tercio de ese mes, que coincidió con las protestas, contribuyó a la desaceleración en el sector del comercio, que creció 4,4 por ciento en comparación con el 11,2 por ciento del mismo período de 2018.

La Casa de Nariño ha centrado su respuesta al descontento en la estrategia de la Conversación Nacional. En cabeza de la Presidencia, este ejercicio cubre seis temas de discusión: juventud, educación, crecimiento económico, lucha contra la corrupción, ambiente y paz con legalidad.

Ya se han convocado varias sesiones temáticas y se han recibido más de 11 mi propuestas ciudadanas. Para el primer trimestre el Ejecutivo planea 20 sesiones adicionales, mesas regionales y, en marzo, la presentación de proyectos legislativos. Por otro lado, los organizadores de las manifestaciones presentaron hace un mes ante el Gobierno un pliego de peticiones con 104 demandas.

En adición a los 13 puntos originales con los que fue convocada la primer marcha del 21 de noviembre, el documento pone sobre la mesa una serie de exigencias de imposible cumplimiento por razones fiscales y legales. Incluso, ya hay varios puntos desactualizados ante decisiones que ya están en marcha, como la implementación de la reforma tributaria, el holding financiero estatal que tuvo su primera reunión, entre otros.
Con la intención de atender algunas exigencias de los marchantes, el Gobierno ha tomado varias decisiones. Introdujo en la recién aprobada reforma tributaria un paquete social con devolución del IVA y reducción de aportes de salud de pensionados, cuyo costo, según un informe de Corficolombiana, se calcula en unos dos billones de pesos.

Asimismo, anunció cambios en el Icetex y los créditos educativos, firmó un decreto que para los jóvenes sin experiencia trabajen en las entidades del Estado, se adhirió al pacto ambiental de Escazú y expresó respaldo al proyecto de prima adicional del uribismo. Incluso, tomó decisiones en contravía de las peticiones de los marchantes como la nueva reforma tributaria.

A pesar de todas esas acciones desplegadas por el Gobierno para, en teoría, enfrentar el descontento, hace falta una narrativa presidencial que integre coherentemente la respuesta y mantenga a los colombianos del común fuera de las protestas.

Por el lado de los organizadores de las marchas, la brecha entre el pliego de peticiones y las motivaciones de los manifestantes dificulta su vocería política. No es lo mismo ser plataforma de protestas que canal de reformas tangibles.

Gobierno y organizadores de las protestas han seguido una trayectoria de líneas paralelas. Es decir, no se tocan. Aún es pronto para saber si las protestas recuperarán la potencia del año pasado y si los resultados de la Conversación Nacional calmarán la sed de cambio de una buena parte los colombianos.

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