Ricardo Ávila

Giros que todavía pesan

La evolución de las cifras debería preocupar a las autoridades, tanto locales como nacionales.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 29 de 2012
2012-02-29 05:03 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Hasta hace relativamente pocos años, la principal fuente de divisas en América Latina eran las remesas de dinero que enviaban los millones de personas que habían partido a otras latitudes en busca de un mejor mañana. Sin embargo, la mejoría de la economía de la región y la crisis que desde finales del 2008 golpeó a Estados Unidos y Europa, hicieron que dichas transferencias perdieran peso relativo. Si bien, de acuerdo con cálculos del experto Manuel Orozco, el año pasado el monto recibido tuvo un crecimiento cercano al 8 por ciento, los 68.000 millones de dólares ingresados equivalen al nivel alcanzado en el 2007.

Colombia, a decir verdad, no ha sido ajena a esa situación. A pesar de que en el 2011 las remesas tuvieron un incremento del 3,6 por ciento y habrían llegado a 4.168 millones de dólares, según estimativos del Banco de la República, el dato todavía está lejos del máximo histórico de 4.842 millones de dólares correspondiente al 2008.

La explicación de lo sucedido es clara. Casi dos terceras partes de los cerca de cuatro millones de colombianos que viven fuera del país habitan en Estados Unidos y España. Teniendo en cuenta que en esas naciones el desempleo es mucho más alto que hace casi un lustro, suena apenas lógico que los giros se hayan reducido. No obstante, al tiempo que eso ocurre, los provenientes de Venezuela subieron un 45 por ciento el año pasado, mientras que los de Chile lo hicieron en 17 por ciento. A su vez, el dinero que llegó de Francia e Italia fue mayor en 11 por ciento, algo que puede ser el resultado de que parte de la diáspora haya abandonado la Península Ibérica y se haya establecido en otros sitios del Viejo Continente.

Sea como sea, lo cierto es que si en 2008 el 72 por ciento de las transferencias venían de Estados Unidos y España, en el 2011 dicha proporción bajó al 66 por ciento. Lo anterior no desconoce que el inmenso volumen de los recursos que recibe el país por este concepto tiene su origen en el continente americano (52 por ciento) o en Europa (44 por ciento).

En contraste, el peso de Asia es apenas de 0,4 por ciento, el de Oceanía de 0,3 y el de África de 0,02 por ciento.

Aparte de mirar a los sitios de origen, también hay que considerar los de destino. Así, mientras la costa Caribe recibe el 10 por ciento del total y el centro del país el 16 por ciento, una sexta parte llega al Eje Cafetero. Por su parte, la zona pacífica se queda con el 28 por ciento y Antioquia con el 15 por ciento. Si a lo anterior se le agrega la concentración de la población, es evidente que la suerte del antiguo Caldas depende en buena medida de lo que le llega del exterior, y que la tendencia reciente no es buena. Risaralda, por ejemplo, registró 510 millones de dólares en el 2010, pero el año pasado disminuyó hasta 465 millones.

La evolución de las cifras debería preocupar a las autoridades, tanto locales como nacionales. Más allá de que como proporción de las exportaciones o la inversión extranjera las remesas que recibe Colombia tienen una menor importancia que a comienzos del siglo, sería un error desconocer que la suerte de miles de familias a lo largo y ancho de la geografía nacional depende de giros que, en promedio, ascienden a 378 dólares cada vez que se hacen.

En medio de la atención que requiere el tema, alguien podría pensar que la urgencia de mirarlo es menor si se tiene en cuenta que una cantidad importante de personas ha tomado la decisión de retornar a su patria. Pero dicha actitud sería un error por la sencilla razón de que quienes siguen por fuera son la inmensa mayoría. Y sus remesas seguirán siendo clave no sólo para la estabilidad social, sino para la propia economía colombiana.

RICARDO ÁVILA PINTO
ricavi@portafolio.co

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes