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Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Golpe a las más pequeñas

A pesar del tamaño, es urgente aplicar metodologías que permitan identificar aquellos micronegocios con capacidad y potencial para crecer.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
mayo 10 de 2022
2022-05-10 08:59 p. m.
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La pandemia del coronavirus, que hoy desde el frente sanitario registra un panorama favorable, generó severos choques económicos a lo largo y ancho de la estructura social colombiana, al igual que en el resto del mundo. Y las microempresas, las más pequeñas participantes del universo empresarial del país, experimentaron -y muchas continúan sufriendo- fuertes golpes a sus actividades, sus capacidades y su financiamiento.

De acuerdo al Dane, entre 2019 y 2021 el número de micronegocios en Colombia cayó en un 4,1 por ciento: de poco más de seis millones a 5,78 millones. Los pequeños establecimientos más afectados por la pandemia fueron los que empleaban entre 4 y 9 personas, que se redujeron en más del 25 por ciento en esa comparación bienal. Esto implica la desaparición de cientos de miles de iniciativas unipersonales y pequeñas por todo el territorio nacional.

Otra mirada a esa destrucción de microempresas -incluidos los de cuenta propia- es la disminución de un 8,7 por ciento en el personal ocupado por estos negocios en ese período de dos años. A pesar de la crisis económica, la capacidad de generación de puestos de trabajo sigue siendo crucial para el mercado laboral: alrededor de 7,76 millones de colombianos.

No son pocos los retos que enfrentan los pequeños negocios en medio de la senda de reactivación económica como la informalidad y las habilidades administrativas. En especial, la gran mayoría de iniciativas unipersonales y de supervivencia, que no encuentran la capacidad suficiente para crecer y proyectarse. Una de las problemáticas más complejas tiene que ver con la financiación de estos emprendimientos. De acuerdo al módulo de inclusión financiera de esta encuesta de micronegocios del Dane con corte a 2021, el 82,2 por ciento de estos no solicitó ningún crédito en 2021 por miedo a las deudas, por estar reportado negativamente en centrales de riesgo o por no cumplir con los requisitos.

A lo anterior se suma una estadística preocupante: el financiamiento formal de las microempresas en Colombia cayó, entre 2019 y 2021, unos 20 puntos porcentuales a un 52 por ciento. En simultánea los pequeños negocios que recurrieron a los prestamistas ‘gota a gota’ subieron 10 puntos porcentuales y ahora casi responden por el 25 por ciento de la totalidad del crédito a los microempresarios del país. En cuanto a los recursos provenientes de familiares y amigos el salto fue de 6,2 por ciento al 16,6 por ciento.

No es sino mirar la realidad que este universo de establecimientos pequeños tuvo que vivir en medio de las cuarentenas y la parálisis de las actividades productivas para entender esas dinámicas. Tampoco se puede desconocer el esfuerzo del Gobierno Nacional en extender ayudas a las microempresas que alcanzaron los 30 billones de pesos. No obstante, para un buen número de estos negocios el camino que se presentó fue el de la financiación informal.

El próximo Gobierno Nacional necesita abordar una política más agresiva de abordaje a las pequeñas y microempresas, que les permita aprovechar mejor la dinámica de reactivación de la economía. Esta política no solo debe integrar medidas de apoyo gerencial, formalización y capacitación, sino también atender a los desafíos de inclusión financiera que millones de micronegocios están enfrentando hoy en día. A pesar del tamaño, es urgente aplicar metodologías que permitan identificar aquellos micronegocios con capacidad y potencial para crecer.

FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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