Ricardo Ávila

La gran noticia

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
febrero 02 de 2014
2014-02-02 08:26 p.m.
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Entre las buenas noticias que en materia económica dejó el año pasado, no existe ninguna que se le compare a lo informado por el Dane el pasado viernes 31.

Según la entidad, la tasa de desempleo en Colombia llegó en diciembre al 8,6 por ciento, mientras que el promedio del 2013 se ubicó en 9,6 por ciento, el guarismo más bajo en dos décadas.

En cifras concretas, el total de ocupados superó los 21 millones de personas por primera vez en la historia, con un aumento del 1,7 por ciento frente al periodo previo.

Por su parte, el volumen de desocupados cayó en 6,3 por ciento, mientras que el subempleo –tanto objetivo como subjetivo– también retrocedió.

Tales logros llevaron al Ejecutivo a reaccionar con entusiasmo. “Podemos decir que hemos ganado una batalla importantísima y cumplido con una meta que era prioritaria para el Gobierno.

La meta era de llegar (a) un solo dígito en materia de desempleo”, señaló desde Zipaquirá Juan Manuel Santos.

La importancia de la disminución es evidente. Un crecimiento en la población ocupada garantiza la fortaleza de la demanda interna, justo cuando los vientos que vienen de afuera no son precisamente los más propicios.

Como si eso fuera poco, está comprobado que el elemento que más incide en la disminución de la pobreza es que la gente tenga trabajo, lo cual hace pensar que los avances obtenidos en esta materia, en lo que va del siglo, deberían continuar.

No menos importante es el hecho de que la evidencia señala que la calidad de las plazas generadas ha mejorado.

Puesto de otra manera, la informalidad en la fuerza laboral –que venía incrementándose– cambió de tendencia, pues los puestos que se crearon pertenecen en su mayoría al sector formal.

Dicha circunstancia le ha permitido a algunos analistas señalar las bondades de la reforma tributaria que entró a operar el año pasado. Esta disminuyó los llamados impuestos a la nómina de forma sustancial, haciendo menos onerosa la contratación de una persona con todos los requisitos que exige la ley.

Por ende, los costos de nómina bajaron en términos netos, lo cual beneficia a las empresas que son intensivas en manos de obra.

Lo anterior no quiere decir que todo sea positivo. Si bien diferentes actividades como el comercio o la construcción fueron particularmente dinámicas a la hora de ampliar sus cargos, la crisis de la industria –el único sector de la economía que muestra números en rojo– se notó en el empleo del ramo manufacturero.

Para el trimestre octubre-diciembre del 2013 la contracción fue cercana al 5 por ciento, lo cual es inquietante si se tiene en cuenta que esta es un área que demanda personal calificado.

Por otro lado, hay grandes disparidades entre las diferentes áreas metropolitanas.

Así, mientras en Barranquilla el desempleo promedio el año pasado fue del 8 por ciento y en Bogotá del 9, en Quibdó ascendió al 18,3 por ciento y en Cúcuta al 15,6, el mismo dato de Popayán. Como queda claro, difícilmente se puede hablar de que la evolución del país es uniforme, algo que servirá para perpetuar las inequidades regionales y estimular movimientos migratorios internos.

Tales situaciones indican que falta un largo camino por recorrer todavía. Si bien bajar la desocupación a un dígito es destacable, aún Colombia supera en cerca de tres puntos porcentuales el promedio latinoamericano. Además, la informalidad es elevada y más de 2,2 millones de ciudadanos no tienen trabajo.

Hacia adelante, entonces, el reto es consolidar los avances y conseguir reducciones sostenidas en la tasa de desempleo.

Ello obliga a que la economía se mantenga saludable y que ciertas actividades como la construcción sigan fuertes, junto con la esperanza de que la industria tenga un segundo aire. Únicamente así, la gran noticia del 2013 será preámbulo de mejores nuevas en el futuro.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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