Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Desiguales y distintos

El Índice de Competitividad Departamental ratifica las brechas entre regiones y la urgencia de agendas localizadas.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
marzo 01 de 2021
2021-02-28 04:30 p. m.
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La semana pasada el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario presentaron la más reciente versión del Índice Departamental de Competitividad (IDC) para los años 2020 y 2021.

En un entorno de severa crisis económica, pandemia global y esfuerzos de reactivación y vacunación, la discusión de las agendas para la competitividad y productiva deberían ganar mayor preponderancia.

Fueron capacidades ligadas a estas agendas de política pública como la transformación digital, los sistemas de protección social y de salud y la fortaleza institucional del tejido empresarial, las que determinaron, en buena parte, la respuesta de naciones y regiones al histórico choque que trajo la pandemia del coronavirus.

Este reporte no solo brinda un ranking, encabezado por las economías regionales más grandes del país, sino también un diagnóstico de competitividad departamento a departamento. Los resultados surgen de 103 indicadores agrupados en 13 pilares desde instituciones hasta infraestructura pasando por salud, educación, mercado laboral y entorno empresarial.

La primera conclusión que se puede derivar de esta fotografía regional es el poco movimiento entre departamentos, con destacadas excepciones. Doce departamentos retrocedieron en sus puestos y otros diez mejoraron, con ascensos o caídas de uno o dos peldaños. Si bien transformaciones radicales dentro de un abanico tan extenso de factores competitivos no son tan usuales, tampoco es deseable la parálisis.

En segundo lugar, no genera mayor sorpresa que Bogotá encabece el listado con holgura, seguido de Antioquia, Valle del Cauca y Santander. Los departamentos con peor evaluación- Vichada, Guainía y Chocó- tampoco constituyen mayor novedad.
Mayor interés generan las experiencias de algunos departamentos que superaron al Distrito Capital en algunos pilares o que incluso registran puntajes cercanos.

Por ejemplo, Caldas y Risaralda cuentan con un entorno más favorable a los negocios mientras que Boyacá registra un puntaje sobresaliente en educación. Ya que Amazonas encabeza el ranking en sostenibilidad ambiental, ¿qué se está esperando para concentrar esfuerzos en profundizar esa ventaja competitiva?

Experiencias como la del Valle del Cauca en su agenda de competitividad, transformación productiva y clusters, que lidera en sofisticación y diversificación, podrían replicarse en otros departamentos similares.

Si bien el Índice Departamental de Competitividad ratifica estas brechas- desafortunadamente crecientes inter e intrarregiones- el énfasis debe darse en la urgencia de desarrollar agendas de competividad localizadas y ajustadas a estos perfiles departamentales.

Como lo afirma el reporte, “no existe una fórmula única para la reactivación económica y la recuperación del empleo en los territorios”.

De hecho, 224 de los 552 proyectos del plan de reactivación del Gobierno Nacional, por 26,8 billones de pesos, están definidos como de “alcance departamental o interdepartamental” y otros 144, que suman 51,7 billones de pesos, aún no tienen definido su alcance regional.

Sería positiva la integración de estos perfiles departamentales de competitividad- y en especial las necesidades identificadas y las brechas señaladas- con el paquete de iniciativas del “Compromiso por Colombia”. Ser desiguales y distintos en materia de competitividad y productividad no es necesariamente una condena. El diagnóstico del IDC muestra espacios de agenda para avanzar en medio de esa diferencia.

Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.co
@pachomiranda

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