Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Insumos caros

Alertas por aumento de índices de precios en el país ya se dispararon por el paro nacional e influirían en las decisiones sobre estímulos y liquidez.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
agosto 30 de 2021
2021-08-30 11:48 p. m.
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Los aires de reactivación de la economía se respiran no solo en Colombia sino también en el resto del mundo. Impulsada por el fin de los confinamientos, la reanudación de las actividades productivas, la vacunación y las políticas de estímulos e incentivos fiscales, la demanda global crece tras más de año y medio de pandemia del coronavirus.

No obstante, la oferta de materias primas, insumos y bienes intermedios alrededor del planeta no está desplegándose a la misma velocidad. La producción, el transporte y la logística de estos productos continúa experimentando disrupciones en sus cadenas, originadas por las medidas restrictivas para combatir la covid-19, y ahora su variante delta, en países como China.

La prensa económica mundial lleva varios meses registrando varios fenómenos asociados a esta escasez de bienes básicos como la silenciosa crisis de contenedores marítimos -símbolos de la globalización-, largas demoras en los principales puertos del comercio internacional, el alto costo de los fletes por parte de las empresas navieras y dificultades de los mayores centros manufactureros globales para normalizar su ritmo de producción.

De acuerdo a McKinsey, el costo de enviar un contenedor de China a Europa se ha elevado seis veces más en comparación con los primeros meses de 2019. Como resultado de estos cuellos de botella, congestión en el transporte y disrupciones logísticas, se reporta en muchas latitudes escasez en automóviles, muebles, chips, bienes intermedios digitales, microprocesadores, alimentos, ropa, calzado, entre otros productos.

Colombia no es ajena a estas dinámicas mundiales. La Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de la Andi, correspondiente al pasado mes de junio y publicada este lunes, identifica el “costo/suministro de materias primas” como el principal obstáculo que enfrentaron los empresarios colombianos en el desarrollo normal de su actividad productiva, superando de lejos otros factores como el tipo de cambio y la falta de demanda.

El sector agropecuario es, por ejemplo, uno de los más afectados por la escasez y el encarecimiento de los insumos y materias primas que consume. Avicultores, porcicultores y otros productores agrícolas han visto elevarse varias veces en el último año y medio los precios de vitaminas, maíz, soya, micronutrientes, fertilizantes y agroquímicos. Tras la pandemia, el peso del costo logístico del sector agrícola se disparó del 12,8 por ciento al 22,3 por ciento. En otras palabras, tras los choques del paro nacional y los bloqueos ilegales, golpean estas dificultades en las cadenas internacionales de suministro.

No son pocas las consecuencias de esta carestía global
que, de acuerdo a expertos, se mantendría al menos hasta bien entrado el 2022.

Pero una de las más graves son las presiones inflacionarias que estos altos costos de las materias primas e insumos generan en una economía como la colombiana. Las alertas por el aumento de los índices de precios en el país ya se dispararon por el paro nacional y seguramente influirán en las decisiones de las autoridades económicas sobre los estímulos y la liquidez.

Estos fenómenos (que se salen de la influencia de las decisiones locales de política pública) constituyen de todas maneras otro motivo para impulsar con más energía los esfuerzos de relocalización industrial que blinden las cadenas de suministros y materias primas de choques como los de esta pandemia.

FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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