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Francisco Miranda Hamburger
Editorial

La alarma de Guterres

En el segundo año cuando el mundo lucha contra el covid-19, la fotografía del estado del planeta desde las Naciones Unidas es literalmente alarmante.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
septiembre 22 de 2021
2021-09-22 11:35 p. m.
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Nuestro mundo nunca ha estado más amenazado. O dividido. Nos enfrentamos a la mayor cascada de crisis de nuestra vida”. Esas fueron las inquietantes palabras con las que el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, abrió la septuagésima sexta asamblea del organismo internacional en Nueva York.

Si bien es tradicional que la cabeza de la ONU concentre su discurso de apertura en los desafíos globales y reclame de los líderes mundiales mayores compromisos con esas problemáticas, el tono y los mensajes de Guterres en esta ocasión fueron más sombríos. En el segundo año en que el mundo lucha contra la pandemia del coronavirus la fotografía del estado del planeta desde las Naciones Unidas es literalmente alarmante.

El Secretario General de la ONU ha blandido su dedo señalador contra las “flagrantes desigualdades” que la irrupción de la covid-19 ha empeorado. Una de las más acuciantes inequidades es la del acceso de la Humanidad a las vacunas contra el coronavirus. Mientras las naciones del mundo desarrollado reportan altos porcentajes de su población con inmunización completa- como Estados Unidos con el 55 por ciento o Reino Unido con el 67 por ciento- países pobres luchan por conseguir primeras dosis para sus habitantes.

Si bien el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció en la cumbre de la covid-19, celebrada en paralelo con la Asamblea General, una donación adicional de 500 millones de dosis, de acuerdo a la OMS se necesitarán alrededor de 11 mil millones de vacunas contra el coronavirus para inmunizar al 70 por ciento de la población mundial. En momentos en que las economías ricas discuten una tercera dosis o un segundo refuerzo, buena parte del planeta no ha recibido la primera.

A la brecha global de vacunación Guterres le suma el rápido deterioro de los indicadores climáticos, el aumento de la pobreza por el choque de la pandemia y la pérdida de la democracia y de la vida civil en varias partes del mundo. Hay inequidades económicas, digitales, climáticas, de género, entre quienes están en paz y en conflicto y hasta generacional. No quedan muchos caminos para enfrentar este abanico complejo de desigualdades que por la vía del multilateralismo.

Colombia no es ajena a esa sombría fotografía del líder de Naciones Unidas. Mientras los guardias fronterizos de Estados Unidos persiguen inmigrantes haitianos en caballo y con lazo como si fueran ganado, el Gobierno colombiano ha impulsado un abordaje solidario con los migrantes venezolanos con decisiones como el Estatuto de Protección Temporal. No obstante, el sentimiento de rechazo a los venezolanos sigue creciendo en nuestro país y la solidaridad, que demanda Guterres de los líderes y que Duque ha ejercido en este tema, se está convirtiendo hoy en un lastre político y en una carga financiera a la que el mundo no ha querido contribuir.

La debilidad en el liderazgo global es otro llamado de atención del Secretario General de Naciones Unidas. Ha sido muy marcada la ausencia de las cabezas de las naciones más poderosas del mundo en encabezar una respuesta unificada, solidaria y equitativa a la pandemia de la covid-19.

Al contrario, los países se cerraron, los mecanismos multilaterales no recibieron la necesaria ayuda y una sensación de “sálvese quien pueda” en lo sanitario, los social y lo económico se tomó el entorno internacional. Un plan mundial de vacunación sería un buen primer paso.

FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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