Francisco Miranda Hamburger
Editorial

La mano que tiende China

La llegada de millones de vacunas desde Beijing podría dar un giro a la agenda entre Colombia y el gigante asiático.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
marzo 23 de 2021
2021-03-23 07:51 p. m.
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El fin de semana pasado el presidente de China Xi Jinping envió un mensaje grabado al presidente Iván Duque y a los colombianos.

El máximo dirigente de la potencia asiática expresó que su aspiración es llevar la cooperación amistosa entre Beijing y Colombia a “nuevas alturas” para “un mayor beneficio para ambos pueblos”.

El gesto de Xi se presentó con el arribo a Bogotá de un nuevo cargamento de 774.320 dosis de Sinovac. De hecho, de acuerdo a las cifras del Gobierno Nacional, de las 3,2 millones de vacunas anti-covid19 disponibles hoy en territorio colombiano, 2,5 millones son Sinovac, de origen chino.

Si bien el país integra el mecanismo multilateral Covax -20 millones de dosis adquiridas- y cuenta con acuerdos bilaterales con varias farmacéuticas como Pfizer -10 millones- han sido los lotes de vacunas asiáticas las que han llegado con mayor volumen y celeridad.
En otras palabras, sin el acceso del Gobierno a las dosis de Sinovac, el plan nacional de vacunación no habría superado ni siquiera el millón de dosis aplicadas.

Esta velocidad con las que están llegando las vacunas chinas no es un fenómeno exclusivo de Colombia. Frente a las legítimas estrategias de Estados Unidos y otras potencias occidentales de garantizar primero la inmunización de sus propios ciudadanos, Beijing ha optado por desplegar una “diplomacia de la vacunación”.

Tras enfrentar las críticas globales por el manejo de la pandemia del coronavirus en sus semanas iniciales y ser la única economía grande que creció en medio de pandemia, China está aprovechando la ventana de oportunidad que ofrece tanto la crisis económica generalizada como la escasez de dosis para la inmunización.

Esta “diplomacia de las vacunas” es literalmente mundial: alrededor de 60 países desde los Emiratos Árabes hasta Guinea Ecuatorial. En América Latina habrían llegado alrededor de 70 millones de dosis chinas.

El caso de éxito de Chile, que encabeza los listados de naciones con vacunación más rápida, se sostiene con 12 millones de vacunas Sinovac. A eso se suman un millón de SinoPharm a Perú, medio millón en Bolivia, Argentina compró 30 millones de SinoPharm, más arreglos similares en México y Brasil.

Es evidente que, mientras Estados Unidos bajo la nueva administración demócrata de Joe Biden, aún sigue consolidando su agenda regional con América Latina, la apuesta de Beijing por la cooperación alrededor de la vacunación tendrá positivos efectos en el corto plazo y consecuencias impredecibles en el mediano y largo plazo.

La agenda entre Colombia y China se ha reforzado desde el punto de vista económico en años recientes. La potencia asiática ya es el segundo socio comercial del país y empresas chinas participan activamente en una creciente gama de sectores desde la infraestructura -el metro de Bogotá- hasta la tecnología pasando por minería y vehículos eléctricos. De hecho, hace pocos días, se anunció la llegada de Alibaba, el gigante del comercio electrónico, de la mano de Ruta N en Medellín.

Colombia es una pieza clave en el ajedrez geopolítico entre Washington y Beijing por la influencia diplomática y comercial en América Latina. Ese juego de potencias tendrá varios frentes y uno de ellos, el tecnológico alrededor de la 5G, será vital para cualquier agenda de transformación digital.

Si bien la cercanía de Colombia con Estados Unidos, por muchos factores, es muy difícil de quebrar, la mano que tiende hoy China a Bogotá en la vacunación podría desembocar en un mayor acercamiento.

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