Ricardo Ávila
Editorial

La utilidad de la crisis

La reacción estatal tras el cierre de la vía al Llano, vuelve a comprobar que en el país las respuestas llegan más rápido si hay emergencias. 

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 26 de 2019
2019-06-26 09:10 p.m.
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Tal como lo habían venido solicitando los habitantes del Meta y sus principales dirigentes, en la noche del martes el Gobierno anunció un paquete de medidas orientadas a paliar la crisis en el departamento, causada por el cierre de la vía que une a Bogotá con Villavicencio. Tras un extenso Consejo de Ministros, el propio Iván Duque habló sobre 67 remedios específicos planteados por la administración y valorados en 1,2 billones de pesos.

Las acciones orientadas a amortiguar el impacto de la emergencia comprenden apoyos a los agricultores, rebajas en peajes y tasas aeroportuarias, caravanas turísticas y reprogramación del calendario para pago de impuestos. Los remedios van hasta la habilitación de una línea telefónica que funcione durante 24 horas diarias y siete días a la semana, con el fin de atender a enfermos que se hallen en estado crítico, o el traslado de dos aulas móviles del Sena.

A juzgar por las reacciones de los dirigentes locales la tensión disminuyó. Así queden algunos sectores insatisfechos, bajaron de tono las voces que pedían la declaratoria del estado de emergencia y el uso de facultades constitucionales para desmontar temporalmente el cobro del IVA o crear beneficios tributarios orientados a la fundación de empresas. Tales extremos se justificaban en pérdidas calculadas en 1,5 billones de pesos por la Cámara de Comercio de Villavicencio, un guarismo exagerado.

Es de esperar que definidos los remedios, comience un proceso de acomodarse a las incomodidades mientras se habilita el paso en la carretera. Ello depende de que en un lapso de tres meses se completen una serie de obras tasadas en 120.000 millones de pesos, orientadas a controlar los deslizamientos de tierra en los alrededores del kilómetro 58.

En el entretanto, no hay más opción que la de ingresar a esta parte de los llanos por las dos rutas alternas: una de 351 kilómetros de longitud y otra de 575 con recorridos que duran siete y diez horas, respectivamente. Dicha circunstancia encarece los fletes y se convierte en un dolor de cabeza para los que quieran ir de una capital a otra. Aun así, hay maneras de que el flujo de productos llegue, por lo cual no es válido hablar de una situación de aislamiento.

Pero más allá de lo sucedido, la experiencia vuelve a demostrar algo que parece haberse convertido en una norma en Colombia a lo largo de diferentes administraciones. En el momento en que surgen las crisis, las cabezas de las carteras ministeriales logran coordinarse y encontrar respuestas a las necesidades.

Las comunidades afectadas, por su parte, acaban apreciando que los funcionarios de más alto nivel les presten atención durante varias horas. El nombramiento de un gerente encargado de hacerles seguimiento a los compromisos sirve a la hora de hacer ajustes aquí y allá.

En contraste, las cosas no funcionan igual de bien en el ritmo cotidiano. Para quienes viven en las regiones, hablar con un integrante del gabinete es todo un desafío. Son incontables las historias del alcalde o gobernador que hace antesalas de horas en Bogotá, sin haber logrado mucho al finalizar su periplo.

Por tal razón, las emergencias se transforman en una oportunidad invaluable en lo que atañe a destrabar gestiones y asegurar compromisos. Ello sirve para entender por qué los impactos de un hecho fortuito a veces se magnifican. A sabiendas de que el Ejecutivo está obligado a responderle a la opinión, la llamada lista de compras usualmente se alarga.

Dicha realidad debería servir para que el sistema de relacionamiento entre el centro y la periferia sea otro. Sin desconocer que las visitas que hacen el Presidente y su equipo a diferentes puntos del territorio son constantes y numerosas, es inquietante ver que las urgencias generan más réditos que la normalidad.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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