Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Las dosis privadas

El Gobierno y las empresas deben resolver los últimos detalles que den vía libre a la vacunación desde el sector privado. 

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
abril 22 de 2021
2021-04-22 07:56 p. m.
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Desde el pasado miércoles el Gobierno Nacional autorizó la participación de las empresas privadas en la importación, compra y aplicación de vacunas contra el covid-19.

La resolución 507 del Ministerio de Salud establece los parámetros normativos para esta contribución privada al plan nacional de vacunación pública. Los empresarios podrán entrar a aplicar sus dosis en la etapa III del plan- personas menores de 60 años con comorbilidades- no podrán cobrar por la inmunización y solo podrán adquirir vacunas que tengan autorización de uso del Invima, entre otras definiciones.

Además, las compañías deberán vacunar a todos sus empleados sin discriminación y deberán destinar recursos humanos y logísticos propios, distintos de los usados por el plan público.

Indudablemente, este es un paso en la dirección correcta. Las mesas de trabajo entre la Casa de Nariño y los representantes de los sectores productivos generaron este marco de acción que convierte en realidad lo que, hasta hace unos meses, era una oferta del sector privado.

En buena hora el Gobierno Nacional abre esta posibilidad que, de desplegarse con prontitud y eficacia, contribuirá a que el país gane ritmo en la vacunación contra el coronavirus y alcance la ambiciosa meta de 35 millones de vacunados al final de este año.

Tras un arranque lleno de optimismo y esperanza a mediados de febrero, el plan nacional de vacunación ha mostrado un avance irregular. El más reciente reporte de las autoridades sanitarias registra 4,13 millones de dosis aplicadas en el territorio nacional y alrededor de 1,28 millones de colombianos con el esquema completo de inmunización.

A nivel global se han aplicado más de 950 millones de dosis, el equivalente a 12 dosis por cada 100 personas. En América Latina, Chile lidera la vacunación con 72 dosis por cada 100 habitantes. Mientras México y Brasil reportan 12 y 16 dosis respectivamente, Colombia marca 8 dosis por cada 100 personas.

La próxima meta nacional son las cinco millones de dosis para el próximo 4 de mayo. Más que cumplir los hitos, el reto del Gobierno está en estabilizar el ritmo diario de inmunización, sin el cual la meta anual no se cumplirá.

Precisamente en esa necesidad de elevar el número de inmunizados entra la vacunación desde las empresas privadas. Las primeras dos etapas del plan público aseguraron tanto la priorización adecuada como la equidad en el acceso a las dosis.

Si bien se presentaron irregularidades y ‘colados’, Colombia no ha tenido hasta ahora escándalos masivos alrededor de la aplicación de las vacunas.

A partir de la tercera etapa, los privados contribuirán desde otro pilar del plan: la eficiencia. Vacunados adultos mayores y primeras líneas del personal de salud, las empresas podrían adquirir lotes de vacunas que no solo protegerán sus empleados sino también restablecerán algún grado de normalidad a sus operaciones y productividad.

Pero para llegar a ese punto aún resta finiquitar unos detalles que preocupan al sector privado. Por ejemplo, la responsabilidad de efectos secundarios o los costos que implica la cadena logística y de aplicación para medianas y pequeñas empresas son motivos legítimos de preocupación.

El Gobierno y los sectores productivos no deben levantar el productivo espacio de diálogo construido y resolver estos reparos inicialmente detectados. Al fin de cuentas, una vacunación eficiente, equitativa y rápida es la mejor política de reactivación económica.


Francisco Miranda Hamburger
framir@pachomiranda
Twitter: @pachomiranda

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