Ricardo Ávila
Editorial

Las nuevas cuentas

El sorpresivo resultado que dio el censo del 2018 debe ser evaluado con criterio técnico, para usar bien la información obtenida sobre Colombia.  

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 06 de 2018
2018-11-06 09:21 p.m.
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Hasta hace pocas semanas una de las muletillas preferidas por los dirigentes que hablaban sobre la Colombia de hoy se refería a “este país de casi 50 millones de habitantes”. Tras lo dicho por el Dane este martes, cuando la entidad señaló que la cifra sería de 45,5 millones de personas en el territorio nacional, llegar a ese guarismo es algo que tomará mucho más tiempo de lo que pensaba.

Como a veces pasa, una de las reacciones iniciales es la negación. En vez de aceptar los resultados del trabajo realizado a lo largo de varios meses, más de uno sugiere que hay que echar a la basura el censo del 2018 y comenzar de nuevo. La razón es que el dato preliminar difiere de forma significativa de lo que mostraban las proyecciones, por lo cual habría omisiones importantes.

Esa reacción emocional, sin embargo, sería un error descomunal, por la sencilla razón de que el conteo individual siempre debe estar por encima de los cálculos. Aparte de que irse por la línea más extrema significaría el desperdicio de una suma cercana a 360.000 millones de pesos, vale la pena examinar con cabeza fría la metodología utilizada, al igual que los sistemas de control aplicados para garantizar la calidad de la información recolectada.

Aunque en su momento los expertos se pronunciarán de manera detallada, quienes saben de estas cosas destacan desde ya hitos importantes. En primer lugar, está el uso de herramientas electrónicas que desembocaron en que más del 10 por ciento de los ciudadanos contestaran el formulario de manera remota. No menos notable es el uso de mecanismos de georreferenciación y ubicación que permitieron hacerle seguimiento a las zonas visitadas, incluso en las áreas más remotas. Tampoco es despreciable haber podido estar en las áreas en donde el conflicto interno evitó la presencia de encuestadores en épocas pasadas.

Lo anterior no impide que se hagan preguntas que merecen explicaciones. Hay que comenzar con determinar la causa de un crecimiento poblacional que acabó siendo no solo bajo, sino inesperado. El nivel observado no parece ser consistente con los registros demográficos de natalidad o mortalidad, aparte del elemento de la migración que es un factor de ocurrencia relativamente reciente.

Por tal razón, es clave la labor del comité convocado para evaluar el censo, cuyo trabajo debe comenzar con un análisis de la cobertura alcanzada. Más que juicios de valor, lo importante es centrarse en los registros y examinar la metodología con un criterio en el que prime el rigor. Habrá recomendaciones que merecen debatirse con un enfoque constructivo, orientado a que el número parcial que se conoció ayer se transforme en uno definitivo.

Mientras se avanza por ese camino, vale la pena resaltar varios de los hallazgos, los cuales confirman la inmensa transformación experimentada. Aparte de familias más pequeñas y un aumento significativo en la cantidad de personas que viven solas, está el cambio de forma de la pirámide de edad, que comienza a asemejarse a un rombo. Junto a lo anterior, son valiosos los hallazgos respecto a migración interna, alfabetismo o cobertura de servicios. En vísperas de que la administración Duque presente su plan de desarrollo, esta se convierte en una herramienta.

Finalmente, no está de más comenzar a revisar indicadores bajo el nuevo escenario. Vamos a mostrar un ingreso por habitante más elevado, pero una tasa de homicidios mayor de la que pensábamos. Aparte de lo anterior, múltiples decisiones adoptadas con base en el tamaño supuesto de la población regional o municipal deberán ser revisadas. Esa es la importancia de concluir bien un trabajo al cual le faltan algunas puntadas, pero que acabará mostrando una Colombia más verdadera que la de antes, así tuviéramos otras cuentas en la cabeza.

Ricardo Ávila Pinto 
ricavi@portafolio.co 
@ravilapinto 

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