Ricardo Ávila
Editorial

Los retos de Georgieva

La economista búlgara que pronto llegará a dirigir el Fondo Monetario Internacional, se va a encontrar grandes desafíos en su agenda

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 09 de 2019
2019-09-09 10:00 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Pocas cosas son tan fáciles de pronosticar como el desenlace de una carrera en la cual apenas hay un participante. Tal como están las cosas, tendría que suceder algo extraordinario para descarrilar la elección de la búlgara Kristalina Georgieva como nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional.

Ayer la junta directiva del organismo informó que no existen más candidatos para suceder a Christine Lagarde, quien viene de ser designada presidente del Banco Central Europeo.

Por tal motivo, la votación que tendrá lugar dentro de unos días es un formalismo. A diferencia de otras ocasiones, aquí la curva de aprendizaje será corta, pues la economista nacida hace 66 años es conocida en Washington por su larga carrera en el Banco Mundial, institución de la cual llegó a ser su presidente interina a comienzos de este año.

Cambiar de despacho equivale a caminar las pocas decenas de metros que separan a un edificio de otro, en pleno corazón de la capital estadounidense.

Dicha familiaridad, sin embargo, no quiere decir que el nuevo puesto esté exento de desafíos. La lista de pendientes es larga y comienza con urgencias evidentes, en un planeta en el que hay más nubarrones. La combinación de riesgos políticos y económicos puede pasarle factura al crecimiento global, lo cual demandaría el apoyo del FMI para apagar incendios.

Pero antes de hablar de eventuales conflagraciones, vale la pena señalar que el asunto más complejo es combatir el unilateralismo que parece estar tan en boga. Tanto la doctrina de Donald Trump, como las que profesan algunos gobiernos en Europa y Asia, han puesto en duda las bases del sistema de cooperación que se construyó después de la Segunda Guerra. En caso de que vuelva a estallar una crisis similar a la del 2008, cuando decenas de entidades financieras estuvieron en peligro de naufragar, sería necesaria la acción colectiva.

Para que un eventual apoyo coordinado funcione, un FMI fuerte es indispensable. Sobre el papel, este cuenta con una bolsa que asciende a un billón de dólares para respaldar naciones en problemas, pero tales recursos dependen en buena parte de la voluntad del tesoro norteamericano.

Hay maneras de evitar dicha discrecionalidad. El lío es que habría que meterse con el poder de votación actual, inclinado de manera desproporcionada en favor de las potencias de ambos lados del Atlántico.

Mientras llega el momento de meterle el diente a un hueso muy duro de roer, Georgieva se enfrentará a un desafío de marca mayor: Argentina. Cuando hace más de un año la administración de Mauricio Macri pidió auxilio, la entidad concedió un crédito de 57.000 millones de dólares, el más grande de su historia. Ahora todo apunta a que la oposición llegará al poder, lo cual le pone un signo de interrogación a los 44.000 millones desembolsados.

Que alguien incumpla los términos de un préstamo del Fondo es algo que no ha sucedido aún. Por ese motivo habrá que combinar diplomacia con promesas y presiones para evitar un rompimiento, lo cual será un reto enorme.

A lo anterior se sumarán los esfuerzos para evitar que el proteccionismo siga haciendo de las suyas. La guerra comercial que sostienen Estados Unidos y China no solo equivale a un palo en la rueda de la economía mundial, sino que puede ocasionar contagios en otras latitudes.

Insistir en las bondades del multilateralismo será una obligación, tanto como preservar la credibilidad del FMI y las políticas que recomienda. A su favor, Georgieva tiene la ventaja de haber trabajado largamente con las economías emergentes y entender los desafíos del desarrollo. Ojalá pueda convencer a los países industrializados de que hay que seguir poniendo en práctica ese refrán de que “la unión hace la fuerza”.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes