Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Mantener el espíritu

Un reto para el Gobierno es que los estímulos para las empresas en la nueva tributaria se traduzcan en empleo, inversión y recaudo. 

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
diciembre 11 de 2019
2019-12-11 09:56 p.m.
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El trámite de la nueva reforma tributaria del gobierno Duque entró a su recta final en el Congreso de la República. Es el segundo cambio de las reglas del juego tributario en 16 meses de administración, movido por la caída de la llamada Ley de Financiamiento en la Corte Constitucional.

Lo primero que hay que decir es que la decisión del máximo tribunal redujo drásticamente los tiempos necesarios para que una iniciativa de esta naturaleza fuera debidamente discutida en los espacios tanto democráticos como técnicos. Incluso decanos y representantes de la academia enviaron una carta invitando a que se no se debatiera el proyecto.

Ojalá que de la carrera, por segunda vez, no quede solo el cansancio y los congresistas cumplan al pie de la letra los procedimientos del trámite legislativo. Ante la experiencia negativa de la primera reforma, en esta ocasión el cuidado debe ser máximo. Tampoco del afán se pueden terminar aprobando proposiciones inconvenientes. Por ejemplo, se está estudiando la posibilidad de incluir un impuesto a las compras por internet a través de plataformas internacionales, una idea que necesita más evaluación en momentos en que se necesita estimular el comercio electrónico.

En segundo lugar, es necesario reconocer que la llamada Ley de Crecimiento no constituye la reforma estructural al sistema tributario que el país necesita. Lo más probable es que el nocivo ciclo de nuevas reglas tributarias cada dos años continúe en el futuro, trayendo consigo la inevitable inestabilidad jurídica.

Dicho lo anterior, lo más conveniente para la economía colombiana sería la aprobación de esta nueva reforma tributaria con el objetivo de brindar continuidad al espíritu y el corazón de la hundida Ley de Financiamiento.

Aunque la totalidad del buen ritmo de crecimiento del PIB nacional en 2019 no puede atribuirse íntegramente a estas medidas fiscales, la primera reforma tributaria del Gobierno contribuyó, en conjunción con otras políticas, al desempeño notable de Colombia en el difícil entorno económico latinoamericano.

Para lograr el mantenimiento de ese espíritu, el Congreso y el Gobierno deben impedir que el nuevo articulado se llene de adiciones y modificaciones que reflejan más los intereses particulares de los parlamentarios que una visión estructurada. Esto será muy difícil ya que el propio Gobierno, en medio de la actual coyuntura de descontento ciudadano, le colgó al proyecto de reforma tributaria el llamado “paquete social”.

Es justo decir que no todas las iniciativas incluidas en ese bloque de medidas de corte social son idénticas en cuanto a su viabilidad técnica y su poder redistributivo. Por ejemplo, mientras varios sectores critican la efectividad de los tres días sin IVA, la propuesta de devolverlo a los hogares más vulnerables, estimada en unos 2 billones de pesos, merece seria consideración ya que constituiría un alivio directo a las familias.

Un cuarto aspecto es el relativo a los incentivos tributarios a las empresas, calculados en unos 9 billones de pesos. Si bien la oposición lo califica como un regalo al sector privado, la dinámica de estos estímulos es un poco más compleja. Aliviar la carga de impuestos a los empresarios y definir estímulos para la inversión en algunos sectores está en el centro de la doctrina económica del presidente Duque.

El reto para el Gobierno está en que esta decisión de política pública se traduzca efectivamente no solo en mayor inversión y más crecimiento, sino también en la generación de puestos de trabajo formal que hoy necesitan miles de colombianos.
Además de evitar que los escenarios de dificultades fiscales, proyectados por diferentes analistas, se materialicen. De ser aprobados estos incentivos, la Presidencia de la República debería constantemente informar cómo estos alivios se traducen en empleo, inversión y recaudo.

Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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