Ricardo Ávila
Editorial

Mejor que un buen pleito

La solución definida por la ANI para el segundo tramo de la Ruta del Sol, es la que más le sirve al país y a las víctimas de Odebrecht.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
febrero 23 de 2017
2017-02-23 08:29 p.m.
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En un ambiente de opinión tan cargado como el que rodea a todo lo relacionado con Odebrecht, más de un ciudadano criticó abiertamente el acuerdo anunciado en la noche del miércoles por la Agencia Nacional de Infraestructura, relacionado con el sector 2 de la Ruta del Sol.

Según el comunicado expedido, la entidad llegó a un entendimiento para dar por finalizado el contrato firmado en el 2009 con el consorcio, cuyo socio mayoritario es protagonista del mayor escándalo de corrupción en la historia de América Latina.
Como es de conocimiento general, la adjudicación de la obra estuvo precedida por el pago de un soborno por 6,5 millones de dólares, proveniente del conglomerado brasileño, al entonces viceministro de Transporte de la administración Uribe, Gabriel García, hoy detenido. Cinco años más tarde se suscribió un otrosí para sumarle a los trabajos originales la vía entre Ocaña y Gamarra, una modificación en la cual la justicia debe establecer el rol del oscuro exsenador Otto Bula, también involucrado en la ola de ‘coimas’.

Tales revelaciones llevaron a más de un líder de opinión a pedir un castigo ejemplar con el fin de que los responsables de las prácticas criminales anotadas no se lucren. Bajo ese punto de vista, una especie de divorcio amistoso constituiría una salida fácil e inconveniente, pues se acabarían premiando conductas injustificables.

Aunque las posturas más extremas son de buen recibo en una opinión cansada de tanta venalidad, en estos casos lo que conviene es actuar con la cabeza y no con el hígado. Meterse en una controversia legal de larga duración no solo prolongaría, de manera indefinida, la terminación de una carretera que registra un avance del 54 por ciento, sino que haría que los justos paguen por los pecadores.

'El dinero que reciba la firma brasileña quedará retenido y servirá como fuente de pago para multas y reclamaciones futuras'

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Un ejemplo es los cerca de 2.000 trabajadores que habitan en la zona del Magdalena Medio y cuyo futuro no solo quedó en veremos, sino que ya estaban sufriendo el atraso en el pago de sus salarios causados. A la lista se suman los proveedores de materiales y maquinaria, al igual que el sector financiero, que entregó, de buena fe, créditos por más de dos billones de pesos.

En consecuencia, la ANI prefirió cortar por lo sano y hacer las cosas de acuerdo con lo que prescribe la ley de contratación. Los términos del rompimiento deberán ser avalados por una autoridad judicial, pero nada indica que la Nación saldrá perjudicada.

Para comenzar, no es despreciable la renuncia por parte de la concesionaria a reclamaciones por 700.000 millones de pesos, las cuales estaban en curso y debían ser definidas por un tribunal de arbitramento. Tampoco es un asunto menor que una vez se liquide el contrato, los dineros que resulten a favor del consorcio quedarán retenidos durante años, con el fin de cubrir multas o reclamaciones.

Este punto es fundamental porque hasta ahora no se había podido encontrar una fuente de pago en Colombia para que Odebrecht gire las indemnizaciones que se le impongan por sus prácticas censurables. Incluso si la lista de delitos se alarga, los perjudicados podrán aspirar a una compensación monetaria que se haga efectiva.

Por otra parte, la salida encontrada abre una puerta para que se concluya este tramo de la Ruta del Sol. El plan del Gobierno es continuar los trabajos directamente hasta que se pueda estructurar una nueva licitación. Es verdad que el cronograma para la conclusión se atrasaría hasta el 2022, pero eso es mejor que seguir por años en el limbo.

Una solución con daños limitados es clave para el éxito del programa de infraestructura. En momentos en que la economía anda a un ritmo mediocre, esta locomotora resulta definitiva para jalonar tanto al empleo como al segmento de la construcción, con todos sus encadenamientos. Las críticas seguirán en medio de la polarización política y la crispación de la ciudadanía. Pero este arreglo, que no es malo, es mejor que un buen pleito.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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