Ricardo Ávila

Un país en contravía

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 31 de 2012
2012-01-31 02:50 a.m.
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La primera sorpresa del año en materia económica demoró escasamente un mes en llegar. Y es que en su primera cita del 2012 ocurrida ayer, la junta directiva del Banco de la República decidió subir en un cuarto de punto porcentual la tasa de interés que les cobra a los intermediarios financieros a la hora de darles liquidez. Tras la determinación, el nuevo nivel quedó en 5 por ciento anual.Pocos analistas, a decir verdad, esperaban la medida que se debe traducir en mayores costos de los créditos. Las preocupaciones que rodean la suerte de la economía mundial habían llevado al Emisor en el pasado reciente a abstenerse de hacer reajustes y en esta oportunidad el cálculo era que pasara lo mismo. Al fin de cuentas, Europa sigue sin encontrarle una salida al tema de la deuda pública, mientras que a nivel global todo apunta a una desaceleración en el ritmo de crecimiento, tal como lo han señalado diversas entidades multilaterales.Frente a esas expectativas, al menos media docena de bancos centrales en el planeta –incluyendo los de Brasil y Chile– decidieron hacer recortes a los intereses en las últimas semanas. En cada caso, el objetivo fue darle un empujón a una actividad productiva que ahora camina con paso más lento. Al mismo tiempo, en el Viejo Continente y Estados Unidos continúa la política de mantener en niveles históricamente bajos el costo del dinero, con el fin de promover la inversión y el consumo.¿Por qué, entonces, Colombia va en contravía de los demás? La respuesta se encuentra en el comunicado dado a conocer ayer por el Banco de la República. Según Este, a pesar de que las señales de afuera son preocupantes y todo indica que el retroceso europeo será todavía más fuerte de lo que parecía hace poco, en Colombia el entusiasmo no se ha enfriado.Parte de esa situación tiene que ver con el hecho de que los precios internacionales de los productos primarios que exporta el país no se han reducido. De hecho, el cálculo es que el barril de petróleo seguirá en cercanías de los 100 dólares, siempre y cuando las conocidas tensiones políticas en el Medio Oriente no lo lleven más arriba. Eso quiere decir que las ventas externas se mantendrán elevadas, alimentando la sensación actual de bonanza.Tal circunstancia garantizaría que la inversión en Colombia evolucione bien, al igual que la demanda interna. Sin desconocer que desde el extranjero sopla un viento frío, el Emisor considera que el año pasado el incremento del Producto Interno Bruto fue superior al 5,5 por ciento y que en el 2012 debería estar entre 4 y 6 por ciento, muy por encima del promedio latinoamericano.Debido a ese empuje, hay ciertas dinámicas que causan inquietud. Una es la del crédito de consumo, cuyos niveles son superiores en más de un 20 por ciento en términos reales a los de hace 12 meses. Otra tiene que ver con los precios que ha alcanzado la finca raíz, que están en su punto más alto en la historia.Aparte de lo anterior, varios estudios han señalado que Colombia está creciendo un poco más rápido de lo que es aconsejable. Tal como le ocurre a ciertos automóviles cuando van con el acelerador a fondo, el peligro es que se recalienten y las altas temperaturas lleven a que la inflación se desborde.Ante el peligro de una espiral alcista, combinada con expectativas que hablan de mayores índices de precios, la decisión unánime fue la de enviarle una señal contundente al mercado, en el sentido de que las autoridades mantienen la rienda corta. Como ha sido la norma en ocasiones recientes, el Banco ha insinuado que si la tormenta externa empeora podría reversar los reajustes, pero por ahora el mensaje es que no se tolerarán las presiones inflacionarias.Falta ver qué efecto tiene dicha postura sobre la tasa de cambio que ha vuelto a ser un dolor de cabeza, pero por ahora el mensaje es que primero, lo primero. Y en esa prioridad, el precio del dólar ocupa un lugar secundario.

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