Ricardo Ávila
Editorial

Pensando con el deseo

Es diferente la expectativa de que los riesgos políticos que amenazan a la economía global puedan ser menores, a que estos hayan disminuido.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 05 de 2019
2019-09-05 09:11 p.m.
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Son tantas las incertidumbres que agobian a la economía mundial, que apenas se enciende una luz de esperanza los inversionistas reaccionan de manera positiva, con la ilusión de que las nubes de tormenta que oscurecen el horizonte empiecen a despejarse. Así quedó en claro este jueves cuando los principales mercados globales registraron una jornada de alzas que alcanzó a borrar parcialmente los sinsabores recientes.

El principal anuncio fue el de la reanudación de los diálogos entre Estados Unidos y China, con miras a solucionar la guerra comercial que sostienen desde hace más de un año. A pesar de que faltan días antes de que los delegados de ambos países se sienten alrededor de una mesa, la posibilidad de un entendimiento -por pequeña que sea- resultó suficiente para impulsar los a las acciones en Wall Street y otras bolsas.

Por su parte, el petróleo se mantuvo por encima de los 60 dólares el barril, algo que les sirve a las naciones exportadoras de crudo, como Colombia. Dicho factor, combinado con una mayor tranquilidad respecto a la suerte de las economías emergentes, explica por qué la tasa representativa de mercado volvió a ubicarse por debajo de los 3.400 pesos por dólar.

Aparte de lo anterior, tres hechos más, relacionados con la esfera política le han quitado vapor a la olla a presión. Tal vez el segundo en importancia después de la eventual distensión entre Washington y Pekín es la estruendosa derrota sufrida por el primer ministro británico, Boris Johnson. Sin ambages, la Cámara de los Comunes le dijo al líder conservador que rechaza su propuesta de un Brexit duro, ante los temores sobre el daño que un rompimiento a las malas con la Unión Europea le habría hecho a la sexta economía más grande del planeta.

Por el lado del Viejo Continente, también sopló un viento fresco en Italia cuando una coalición de partidos logró consolidar una mayoría que, al menos, aplaza un inminente llamamiento a elecciones que le habría dado más poder a la extrema derecha. Debido a ello, Roma seguirá respetando las normas escritas por Bruselas con respecto a la disciplina fiscal, lo cual no es un tema menor en un país que soporta una enorme deuda pública y que requiere contar con la confianza de los inversionistas.

Más al oriente del globo, existe la esperanza de que la compleja situación de Hong Kong -que ha sido escenario de incontables protestas- empiece a solucionarse. La noticia de que el gobierno del territorio retirará un tratado de extradición que fue el detonador inicial de las marchas en contra de la administración, ayudaría a calmar las aguas.

La combinación de esos elementos, es suficiente motivo para que el optimismo regrese. A fin de cuentas, han sido tantas semanas de malas nuevas que la expectativa de que hay salidas es suficiente para que las aguas retornen al cauce.

Sin embargo, no falta el observador según el cual las cosas siguen más o menos igual. Hablando de manera descarnada, las dos potencias más grandes mantienen su confrontación comercial, mientras que el plazo para el Brexit todavía es el de finales de octubre. Los italianos lograron contener el dique, aunque quizás por poco tiempo, mientras que las probabilidades de nuevos choques en la antigua Cantón no han desaparecido.

Por tal razón, un golpe de viento puede ser suficiente para que los índices al alza de ayer, cambien de dirección en cuestión de minutos. Un trino de Donald Trump o la aparición de otra señal de alarma en cualquier punto del globo serían razón suficiente para que el pánico regrese.

Y es que el nivel de riesgo no ha disminuido. Para que ello suceda, los anuncios se tienen que convertir en hechos. Hasta que eso no pase, es irreal creer que la declaratoria de emergencia respecto al clima internacional, puede concluir.

Ricardo Ávila Pinto 
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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