Ricardo Ávila
Editorial

Que se haga la luz

La hoja de ruta definida por el Gobierno para sacar a Electricaribe de la crisis, exigirá voluntad, liderazgo y respaldo de la dirigencia costeña.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
diciembre 02 de 2018
2018-12-02 05:00 a.m.
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Han pasado dos años desde cuando la administración Santos decidió intervenir a Electricaribe, atendiendo el clamor de dirigentes y ciudadanos de la Costa Atlántica por el mal servicio prestado por la empresa. Desde entonces, la situación sigue muy similar, pues los índices de calidad de la entidad son los peores del país, como consecuencia de un bajo nivel de inversiones que viene de atrás y todavía no se revierte. Con un recaudo de cartera que llega apenas al 85 por ciento de lo facturado, el déficit mensual promedio asciende a unos 35.000 millones de pesos, lo que hace la operación inviable.

Es indudable que la compañía se encuentra en un círculo vicioso que puede desembocar en la suspensión del servicio de energía eléctrica a 2,6 millones de usuarios en siete departamentos. Debido a ello, es evidente que mantener el statu quo no es una opción, pues equivale a acercarse al filo de la montaña hasta caer por el despeñadero.

La alternativa ideal es conseguir quién le ponga el cascabel al gato. A sabiendas de que el mercado en la zona muestra tasas de crecimiento que duplican el promedio nacional, el gobierno pasado comenzó un proceso para entregarle los activos existentes a otro operador.

El problema es que a pesar de que siete interesados pagaron por tener acceso al cuarto de datos, tan solo uno –la multinacional Enel, que rige a Codensa– se mantiene en el proceso, aunque sin haber presentado una oferta vinculante. Aun si llegara a hacerlo, habría que cambiar la legislación que prohíbe el manejo de más del 25 por ciento de la distribución nacional en una sola cabeza, ya que alcanzaría el 46 por ciento.

Ante tantas incertidumbres, el jueves pasado se definió una ruta distinta en la Casa de Nariño. Esta consiste en irse por una solución estructural que derive en mejoras en la calidad del servicio, mayor competencia y estabilidad de largo plazo.

El único inconveniente es que esta alternativa alarga los tiempos en cerca de un año, con lo cual se requiere un manejo transitorio para que los apagones disminuyan en el 2019. Al respecto existe un plan de inversiones tasado en 781.000 millones de pesos que más que quintuplica los montos anuales promedio de los últimos tres años.

Casi dos terceras partes de la suma mencionada se irían a redes, mientras que el resto se concentraría en acciones para controlar el fraude de las conexiones ilegales y pérdidas de diverso origen. Como blindaje adicional se mejora la gobernanza de la actual organización, incluyendo refuerzos en la parte directiva, técnica y de consultoría.

El plato fuerte, sin embargo, es lo que viene después. Para ampliar el número de interesados, el Estado asumiría el pasivo pensional, lo cual exige el paso de una ley que se presentaría en la próxima legislatura. No menos trascendental es contar con un número plural de operadores, para que manejen regiones o departamentos distintos.

Aquí el riesgo es diseñar un mecanismo para que, junto con las áreas urbanas, haya obligación de atender las zonas apartadas o los barrios en donde la informalidad prevalece.

Ahora lo que sigue es poner en marcha la estrategia lo cual exigirá voluntad, liderazgo y respaldo de la dirigencia costeña. Aunque posiblemente sea necesario afinar condiciones aquí y allá, la hoja de ruta definida la semana pasada tiene más probabilidades de salir adelante que la que no derivó en una salida por la falta de proponentes.

Al dividir el tamaño del pastel, también es más factible distribuir las inversiones requeridas entre más firmas. No hay que olvidar que los cálculos hablan de siete billones de pesos, con el fin de recuperar el atraso de los últimos años, aparte de mejorar la gestión que permita salir del círculo vicioso actual, a ver si los cortes de luz que hoy forman parte del día a día, son por fin reemplazados por un suministro confiable.

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