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Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Reunión del barrio

Sin una ambiciosa agenda económica la Cumbre de las Américas corre el riesgo de ser una oportunidad perdida para que EE. UU. recupere su influencia.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
junio 08 de 2022
2022-06-08 09:58 p. m.
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Por primera vez en 28 años la Cumbre de las Américas- la cita de los mandatarios de todo el hemisferio occidental- regresa en su novena versión a territorio estadounidense. La ciudad californiana de Los Ángeles es el epicentro de los debates sobre cómo modernizar una relación entre el gobierno de Washington y el resto de las naciones latinoamericanas que ha venido perdido fuerza y brújula.

Las expectativas no son altas. La decisión del presidente Joe Biden de no invitar a Cuba, Nicaragua y Venezuela a causa de sus regímenes autocráticos generó la negativa de asistir del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y otros países como Bolivia, Honduras, Guatemala y El Salvador. En otras palabras, la división ideológica que hoy separa al subcontinente americano quedará expresada en las sillas vacías de estos mandatarios.

Para Estados Unidos es una urgencia elevar a América Latina dentro de su lista de prioridades de política exterior. Las razones son varias y poderosas. En primer lugar, la región es crucial en la lucha climática que le interesa a Washington. No solo cuenta con recursos importantes en los minerales que sostienen la transición energética sino también un inmenso potencial de generación en energías renovables, así como bosques y selvas claves para el futuro ambiental.

Segundo, los países latinoamericanos, en especial los de América Central y México, son indispensables en cualquier estrategia que despliegue la administración Biden para controlar el fenómeno migratorio. De hecho, una declaración migratoria se encuentra dentro de los objetivos de Washington como resultado de la Cumbre. Sin la presencia de estas naciones serán más difíciles los esfuerzos para frenar el movimiento de personas a la frontera.

Tercero, el desdén continuado de EE. UU. hacia la región de las recientes décadas ha contrastado con el afán y la billetera con la que China ha construido sus relaciones con la región. Hoy el régimen de Beijing es el segundo socio comercial latinoamericano y una veintena de países integra las iniciativas chinas de inversión y desarrollo. Ese ejemplo asiático lo están empezando a seguir Rusia e Irán. En momentos de realineación geopolítica y de los mercados energéticos, Washington necesita reforzar los lazos interamericanos que juntos responden por el 31,9% del PIB global.

Y en cuarto lugar la pandemia del coronavirus desató una severa disrupción de las cadenas globales de suministro -en especial de las multinacionales norteamericanas con su dependencia hacia China y Asia- y expuso sus debilidades. Por su cercanía geográfica las economías latinoamericanas se convierten en actores principales en las estrategias de nearshoring para aumentar la resiliencia, la estabilidad y la seguridad de nuevas cadenas de suministro. De acuerdo a un informe del BID publicado en la cumbre Colombia, por ejemplo, podría sumar oportunidades en esta relocalización de factorías y cadenas por más de US$2.500 millones.

Los países de América Latina, por su parte, requieren de una remozada plataforma de relaciones con EE. UU.
La pandemia dejó a la región como la más golpeada en términos sanitarios y económicos mientras que la Cepal alerta que la pobreza regional subirá al menos 1,6 puntos porcentuales frente al año pasado a raíz de la guerra rusa en Ucrania.
Con poco comercio intrarregional, rezagos en infraestructura e informalidad, a América Latina le beneficiaría una agenda económica desde Washington mucho más ambiciosa y que gire alrededor de propuestas comerciales y de promoción de inversiones. La recién lanzada “alianza por la prosperidad económica” podría ser esa plataforma, con mayor énfasis en comercio e inversión, si así Washington lo quisiera.

FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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