Ricardo Ávila
Editorial

Arrancó la carrera

Así a muchos de sus opositores les resulte difícil de creer, la probabilidad de que Donald Trump repita mandato presidencial son muy elevadas.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
junio 18 de 2019
2019-06-18 09:20 p.m.
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La escena de ayer en el Amway Center de Orlando mostró imágenes que parecían tomadas hace cuatro años: una multitud vestida de múltiples colores, cuyo común denominador era las gorras rojas con la conocida leyenda de “Make America Great Again”. En lo que parecía más un concierto o un evento deportivo que una reunión política, Donald Trump lanzó oficialmente su campaña por la reelección, en medio del delirio de sus partidarios.

Más que detenerse en las particularidades de un discurso en el cual abundaron los dardos de siempre, los términos superlativos y la muy particular descripción de la realidad, vale la pena señalar los motivos por los cuales es elevada la probabilidad de que el actual inquilino de la Casa Blanca siga en el 1600 de la Avenida Pensilvania, en Washington. Esa afirmación cae mal en aquellos lugares en los cuales el magnate es impopular, pero si alguna lección quedó de lo ocurrido en el 2015 y 2016 es que vale la pena tomarlo en serio.

Es verdad que las encuestas lo muestran perdiendo hasta por nueve puntos porcentuales frente a quienes podrían llegar a ser su oponente en noviembre del 2020. No obstante, como ya quedó demostrado la vez pasada, los sondeos nacionales ignoran las realidades locales, algo clave en un país que usa el sistema del colegio electoral para escoger a su presidente.

Y las cifras muestran que la realidad económica en los estados que se inclinan hacia la derecha es muy buena. Incluso en aquellos lugares en donde las sanciones en contra de China han implicado sacrificios –co-mo pasa con los productores de maíz o soya– hay un generoso sistema de apoyos federales que permite amortiguar el golpe.

Bien se dice que la gente vota con el bolsillo. Las más diversas mediciones no solo confirman que el desempleo se encuentra cerca de mínimos históricos, sino que los salarios reales vienen aumentando debido a las estrecheces de oferta. Además, la inflación está bajo control y las tasas de interés siguen bajas, lo cual estimula el consumo.

Quizás por ello, el respaldo que recibe Trump entre quienes se declaran afectos a su partido es sólido: cercano al 90 por ciento. La dirigencia republicana, que antes lo miraba con una mezcla de resquemor y recelo, ahora lo respalda de manera entusiasta, con el fin de recuperar el control de la Cámara de Representantes y mantener el del Senado. El resultado de la larga investigación sobre el papel de Rusia en los pasados comicios fue poco concluyente y no desanimó a su base, así sus contradictores piensen otra cosa.

Por otro lado, vale la pena mirar al bando opuesto. En lugar de concentrarse alrededor de unos pocos nombres, la cantidad de precandidatos demócratas va en 24, un grupo que incluye desde figuras de antaño hasta absolutos desconocidos. La idea de un debate entre tantos aspirantes, a pocos meses de que comience la temporada de las primarias, es francamente irrealizable.

Para distinguirse entre un grupo tan nutrido, la tentación obvia será hablar mal de los demás, con lo cual se le hace un favor al campo contrario. En cualquier caso, pasará un buen tiempo antes de que el público conozca al escogido en una convención, mientras el actual presidente se dedica a recorrer la geografía norteamericana con el mismo mensaje y las ventajas logísticas o de visibilidad propias de su cargo.

Y para completar, no se puede olvidar la tradición. A lo largo del último medio siglo tan solo George Bush padre y Jimmy Carter fracasaron en su intento de repetir mandato, en medio de un entorno económico difícil. Ese no es el caso ahora y aunque muchas cosas pueden cambiar en el transcurso del próximo año y medio, derrotar a Donald Trump no será nada fácil. Sus tácticas populistas y su irrespeto a la verdad son criticables, pero funcionan en las urnas.

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