Ricardo Ávila
Editorial

Más alivio que bonanza

Los precios del petróleo siguen elevados y ello no solo se nota en la acción de Ecopetrol, sino en mayores ingresos para el fisco y las exportaciones.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 12 de 2018
2018-09-12 09:08 p.m.
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Nadie, ni siquiera los analistas más entusiastas, esperaba un salto como el de la acción de Ecopetrol ayer, cuando esta alcanzó 3.820 pesos y completó una valorización de 12 por ciento en los dos últimos días y de 73 por ciento en lo corrido del año. El repunte no solo le trae satisfacción a quienes invirtieron en el pasado en el título de la petrolera y lo vieron caer a menos de mil pesos a comienzos del 2016, sino que refleja el cambio de realidad de una empresa que mejoró de forma contundente su eficiencia y hoy registra márgenes elevados.

Todo ello ocurre en un contexto de aumento en los precios del petróleo, que es el factor determinante para las compañías del sector. En la víspera, el crudo superó la cota de los 80 dólares por barril en el caso de la variedad Brent, acercándose a los máximos recientes observados en mayo. En comparación con los niveles de hace doce meses, el alza es del 47 por ciento.

No hay duda de que hay factores de corto plazo, como el huracán Florence que obligó a 1,5 millones de personas que viven en la costa este de Estados Unidos a evacuar sus viviendas. Los observadores también siguen de cerca la tormenta tropical Isaac, que podría impactar directamente el golfo de México, lugar en el que se ubican algunos de los yacimientos más ricos del hemisferio al igual que un buen número de refinerías y plantas dedicadas a la petroquímica.

Pero aun si el clima hace menos daño del que se teme, el sentimiento prevaleciente entre los expertos es que los precios se mantendrán arriba en el futuro. Aunque siempre habrá altibajos, toma fuerza la percepción de que hay un precario equilibrio entre oferta y demanda global, con lo cual una pequeña variación en el suministro puede traducirse en picos súbitos.

Es conocido que existen factores que afectan a algunos exportadores grandes. La situación en Libia es de gran inestabilidad por la presencia de diferentes facciones armadas, mientras que Venezuela no logra contener el descenso en su producción, debido al desorden de PDVSA y la falta de inversiones. Más evidente todavía es el caso de Irán, que en noviembre comenzará a sentir las sanciones de la administración Trump, las cuales se traducen en menores compradores para su crudo.

Tampoco ha pasado desapercibido que el auge estadounidense en la escena mundial, atribuible al uso de técnicas no convencionales de explotación de hidrocarburos –como el conocido fracking–, comienza a ser menos robusto. Diferentes señales muestran que el rendimiento de los yacimientos conocidos empieza a disminuir con mayor vigor del que se pensaba. Por ejemplo, el Departamento de Energía en Washington, que había hablado de un aumento de un millón de barriles diarios en el 2019, bajó a 840.000 barriles.

Otras potencias petroleras en el planeta han hablado de que podrían compensar los faltantes anotados. Sin embargo, ni Rusia ni Arabia Saudita han subido el bombeo hasta ahora. Ello explica por qué la caída en los inventarios estadounidenses va más rápido de lo que pronosticaban los conocedores.

Vale la pena anotar que lo anterior pasa, en medio de numerosas incertidumbres. No es claro si el consumo de gasolina va a aumentar o no, pues los precios más elevados ahuyentan a los automovilistas. Otros se preguntan sobre qué va a pasar con las economías emergentes cuyo desempeño apunta a ser menos vigoroso en medio de la turbulencia de estas semanas.

Sea como sea, el hecho es que el petróleo está arriba y esa es una buena noticia para Colombia. Aparte de que las mayores exportaciones sirven para evitar que el peso se devalúe con fuerza, tanto los dividendos de Ecopetrol como los impuestos que paguen las empresas del ramo le van a dar una mano a las finanzas públicas. No es una bonanza, pero sí un gran alivio.

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