Ricardo Ávila
Editorial

Primero, lo primero

Lo que suceda en Venezuela será definitivo sobre el comportamiento del mercado petrolero global en el corto, mediano y largo plazo.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 29 de 2019
2019-01-29 09:25 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

Quienes le siguen el pulso al mercado petrolero no pasaron por alto lo sucedido ayer, cuando las cotizaciones del crudo volvieron a ubicarse por encima de los 60 dólares el barril, borrando de paso las pérdidas del lunes. Pero más allá del sube y baja diario, es indudable que enero ha sido una especie de bálsamo, útil para curar las heridas dejadas por el desplome en el valor de los hidrocarburos visto en las últimas semanas del 2018.

Y es que en lo que va del mes la variedad Brent muestra un alza del 13 por ciento. Si ese guarismo se mantiene hasta mañana, sería uno de los cuatro mejores arranques anuales desde cuando se llevan estadísticas confiables al respecto. Todo apunta a que los ceños fruncidos que se vieron entre quienes trabajan en el sector, empiezan a desaparecer.

Lo sucedido es consecuencia del recorte de 1,2 millones de barriles diarios en la oferta global, acordada en el seno de la Opep. A lo anterior se agregan las bajas temperaturas que afectan a buena parte de Estados Unidos por estos días, incidiendo en un mayor consumo de electricidad y otras fuentes de energía con destino a la calefacción de hogares y empresas. En un escenario un poco más largo, se cree que las sanciones adoptadas por Washington contra Irán se harán evidentes dentro de poco, sacando otro millón de barriles de circulación.

Esos faltantes respaldan la impresión de que el petróleo se mantendrá, por lo menos, en niveles parecidos a los de ahora. No hay duda de que la producción estadounidense muestra tendencia a subir y que parte de la brecha será cerrada por las explotaciones que usan técnicas no convencionales, como el polémico ‘fracking’. Y puede haber estrecheces ocasionales.

Sin embargo, el asunto que más desvela a los expertos es qué va a pasar si los cambios políticos en Venezuela se dan más temprano que tarde y el régimen de Nicolás Maduro cae. Dependiendo de cómo suceda la transición, los despachos, que en diciembre se habrían ubicado en 1,5 millones de barriles diarios, podrían descender, dando origen a tensiones adicionales en los precios. El caso más extremo sugiere que vendría un pico significativo, hasta que la situación se normalice.

Hacia adelante, el panorama es muy distinto. Para comenzar, hay que recordar que el país vecino cuenta con las mayores reservas de crudo del planeta, superiores a los 300.000 millones de barriles recuperables. Aunque la infraestructura actual está devastada por la falta de mantenimiento y el saqueo de partes, la riqueza sigue en el subsuelo.

Volver a los 3,5 millones de barriles diarios registrados en 1998 es algo que no sucederá de la noche a la mañana. Aparte de las inversiones que se requieren, es obligatorio desenredar la madeja que involucra a algunos de los países que han sostenido a Caracas en tiempos recientes, comenzando por China y Rusia. Especialmente crítica es la cirugía que requiere PDVSA, que de ser una verdadera joya de la corona en América Latina, ahora está desmantelada, hasta el punto de ser descrita como un enfermo terminal.

Dentro de un escenario razonable, en unos meses sería posible detener la hemorragia y así comenzar con una recuperación que tardaría hasta bien entrada la década que viene. Para ese momento, los grandes productores deberán discutir cómo hacer para acomodar el retorno de Venezuela a las ligas mayores, a sabiendas de que un gobierno de reconstrucción necesitará exportar el máximo posible para acortar el periodo de austeridad.

Es de imaginar que el monto de las inversiones requeridas será descomunal, algo que de paso servirá para crear empleos bien remunerados. No obstante, es mejor evitar caer en la tentación de hacer las cuentas de la lechera hasta que Maduro y su camarilla abandonen el poder. Primero, lo primero.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado