Ricardo Ávila
Editorial

Todo por ganar

La decisión del Ministerio de las TIC, de iniciar el proceso de subasta y asignación del espectro radio-eléctrico que falta, merece total respaldo.

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
abril 04 de 2019
2019-04-04 09:10 p.m.
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Así como el país se encuentra en un proceso de construcción de grandes obras de infraestructura vial, el espectro radioeléctrico se asemeja a autopistas invisibles por las que transitan las comunicaciones digitales: esas que llevan voz, datos y también educación, salud, empleo, trabajo, ventas, innovación, emprendimiento y bienestar para todos. Debido a ello, no puede pasar desapercibido el más reciente anuncio del Ministerio de las TIC, el cual plantea un cambio trascendental que involucra a millones de colombianos.

En términos prácticos, este equivale a la pronta apertura de una carretera de múltiples calzadas. Han pasado seis años desde la última concesión, por lo que somos uno de los países con la tasa más baja de espectro asignado respecto de tamaño y población (apenas 30 por ciento, según la ITU). Como si eso fuera poco, el que está asignado tiene una baja utilización, en especial por operadores más nuevos, lo que explica fallas de calidad y cubrimiento.

En el 2013, cuando Colombia era la ‘niña bonita’ de la región, se liberó la banda de 700MHz. Usando la misma analogía, esta vendría a ser una autopista de diez carriles, con viaductos, túneles y puentes, que en el mundo varios países ya usan para montar a su economía en la cuarta revolución industrial.

Técnicamente hablando, esta última permite un alcance superior, con velocidades de comunicación digital 20 veces mayores a la conocida 4G y con menos antenas. Por ello, se hace tan apetecida para la industria y los servicios.

Los conocedores afirman que se trata de la mejor banda del espectro para las comunicaciones digitales, la que habilita el mentado 5G. Compañías como Ericsson afirman que esta soportará a los más de 29.000 millones de dispositivos que estarán conectados en el mundo, en el denominado ‘internet de las cosas’. Dicho de manera franca, abrir esa puerta es una condición necesaria para dar el siguiente paso y quien se demore en hacerlo se expone a llegar de último a la fiesta.

Por ello, la noticia de que la administración Duque tiene como meta concluir el proceso de subasta y asignación de las bandas de 700MHz y 1900MHz, antes de que termine el 2019, merece un aplauso. Aunque empresas individuales habían pedido más tiempo, aquí se imponen los intereses de la mayoría.

El motivo es que la mitad de Colombia está desconectada. Los datos de la apropiación vigorosa del internet en el territorio nacional, se reducen a los grandes centros urbanos, con enormes diferencias según el nivel de ingreso. Reducir esa brecha digital de acceso requerirá alrededor de 22 billones de pesos, de acuerdo con cálculos de Asomóvil. Y ese dinero saldría del sector privado.

Por eso, todo dependerá de las condiciones de la subasta y del ambiente en el que aterrice. En ese sentido, resulta absolutamente fundamental el periodo por el cual se otorgue la licencia en cuestión, algo en lo cual nos encontramos en la retaguardia a nivel internacional.

En países de primer mundo, las concesiones de espectro arrancan en 20 años, siendo 30 años la norma. En algunos casos, incluso, la entrega es a perpetuidad, mientras el operador cumpla con montos de inversión, cubrimiento y empleo mínimos para el beneficio de la economía.

Ojalá la iniciativa vigorosa del MinTIC y de la Agencia Nacional del Espectro se mantenga, y que el sector en su conjunto la respalde. Es clave que las condiciones de concesión se ajusten a la realidad del mercado para que recuperemos el atraso que tenemos frente a nuestros pares en la región. Pero, sobre todo, es definitivo que el público entienda la magnitud del salto que su calidad de vida puede tener, si este propósito sale adelante, el cual se resume en mayor cobertura y rapidez, a precios más bajos. Así de simple.

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