Ricardo Ávila
Editorial

Un panorama alentador

Que por primera vez en la historia de la humanidad quienes están en la clase media sean mayoría, es una demostración de que hay un nuevo mundo.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
octubre 01 de 2018
2018-10-01 09:07 p.m.
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No importa el día que se escoja. Una mirada a las noticias internacionales usualmente consiste en observar las imágenes de una realidad deprimente en las que se mezclan desastres naturales, conflictos armados, desplazamientos forzados, violación de los derechos más elementales de los más vulnerables, terrorismo, corrupción y desigualdad, entre otros males. A la luz de ese panorama, no es extraño que ejercicios como los que realiza la firma Ipsos muestren que la mayoría de la población mundial sea pesimista con respecto al futuro.

Lo curioso es que esa impresión contrasta con lo que muestran otros datos. De hecho, la semana pasada, un par de académicos –Homi Kharas, de Brookings Institution, y Kristofer Hamel, de World Data Lab–, dieron a conocer los resultados de un trabajo, según el cual por primera vez desde cuando comenzó la civilización basada en la agricultura, hace 10.000 años, más de la mitad de la población del planeta no es pobre ni vulnerable a la pobreza. Puesto de otra manera, uno de cada dos habitantes del globo terráqueo pertenece ahora a la clase media o la rica.

En términos puntuales, lo anterior quiere decir que al menos el 50 por ciento de los seres humanos compone hogares en los cuales el ingreso supera el equivalente de 11 dólares diarios por persona, ajustados por la paridad de poder de compra del país en el que viven. No se trata tan solo de dinero. Quienes están en ese grupo cuentan con la capacidad de comprar bienes durables como motocicleta, nevera o máquina lavadora, al igual que ir a cine o disfrutar otra forma de entretenimiento, además de poderse tomar vacaciones. Más importante es que aquellos en este conjunto pueden sortear una calamidad –como la pérdida temporal de empleo– sin engrosar las filas de la pobreza.

Los interesados en las cifras precisas encontrarán que en el mundo hay 630 millones de pobres, 3.160 millones de vulnerables, 3.600 millones que están en la clase media y 200 millones de ricos. Aunque no faltan los críticos de las líneas de corte, lo cierto es que entidades como el Banco Mundial concuerdan con la apreciación de que los que están en la parte baja de la pirámide representan actualmente menos del 10 por ciento de la población total del planeta.

Y lo que viene es todavía más alentador. El trabajo en cuestión señala que para el 2020, la gente que forma parte de la clase media sumará los 4.000 millones y 5.300 millones en el 2030. Frente a los niveles de hoy, resulta significativa la afirmación según la cual 90 por ciento de esos 1.700 millones de seres que entrarán a un nuevo estadio de bienestar vivirán en Asia, por cuenta de las aceleradas tasas de crecimiento que se ven en China e India, entre otras naciones.

Semejante perspectiva quiere decir que el consumo en los países más desarrollados perderá terreno de forma gradual frente al de las economías emergentes. Los exportadores, tanto de bienes primarios como manufacturados deberán enfocarse en los mercados más dinámicos, algo de lo cual ya han tomado nota las empresas multinacionales.

América Latina, lamentablemente, no queda muy bien en ese panorama. Aunque no hay datos recientes, la recesión de los últimos años muestra un estancamiento regional, en el mejor de los casos. Debido a ello, estaríamos por debajo de la media mundial.

Afortunadamente, Colombia anda un poco mejor. Desde el 2015 la clase media superó en tamaño a la pobre, y el reporte más reciente afirma que la pobreza sigue bajando. Aun así, los vulnerables –que son los que están entre uno y otro grupo– son mayoría.

Acercarnos a la norma internacional demandará un crecimiento más elevado y sostenido para que los índices de desempleo bajen y las remuneraciones crezcan, aparte de políticas redistributivas más efectivas que las presentes. No hay de otra.

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