Ricardo Ávila
Editorial

Seguimos estancados

Según los resultados del Índice Global de Competitividad, nos falta mucho si queremos acercarnos a los mejores de la región y el planeta. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
octubre 17 de 2018
2018-10-17 12:05 a.m.
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La manera de calcular la cifra cambió, pero la sensación de seguir en una bicicleta estática es igual. Así podría resumirse el desempeño de Colombia en el Índice Global de Competitividad que elabora el Foro Económico Mundial y cuyo reporte para el 2018 puede consultarse desde este miércoles. Tras un remozamiento en la metodología que le da mayor peso a aquellos temas relacionados con los retos que plantea la cuarta revolución industrial, es evidente que nos falta mucho terreno por recorrer si queremos acercarnos a los mejores de la región y el planeta.

Para ponerlo de forma esquemática, ocupamos el lugar 60 entre 140 países, en comparación con el puesto 57 entre 135 naciones durante el informe del 2017. Nuestra nota general –62 frente a un máximo teórico de 100– es mejor, pero es evidente que otros avanzaron más rápido. Si bien las comparaciones son odiosas, en el ámbito latinoamericano estamos lejos de Chile (posición 30), México (46) y Uruguay (53), que son los de mostrar en esta parte del globo. Siempre será fácil encontrar consuelo en Venezuela y Haití, que se ubican en el fondo de la tabla, aunque eso no sirve mucho.

La razón es que una mirada a los doce pilares utilizados para obtener nuestra calificación, refleja un panorama de sombras y luces, pues en siete categorías perdimos terreno. Debido a ello, es evidente que nuestros desafíos no se concentran en unas pocas áreas, sino que son múltiples y de diversa índole.

El más complejo de todos los retos es el capítulo de instituciones. Si bien estamos en el puesto 89 entre 140 economías, el balance es mucho peor cuando se mira la incidencia del crimen organizado (posición 135), de la tasa de homicidios (131) o del terrorismo (127). Las estadísticas afirman que el cambio experimentado en seguridad ha sido enorme, pero, aun así, seguimos entre los peores del mundo.

Junto a lo anterior, estamos muy atrás en lo que concierne al funcionamiento de la justicia o la eficacia de los servicios policiales. Tampoco nos va bien en lo que se conoce como la carga regulatoria (123), en la que nos encontramos a una enorme distancia de Singapur, el mejor de la lista en esta categoría.

Y en otros campos aparecen las falencias. El esfuerzo en el desarrollo de la infraestructura a lo largo de años recientes, es notable. A pesar de ello, en lo que atañe a la eficiencia de los servicios férreos estamos de 125 entre 140, mientras que la calidad de las carreteras apenas nos da para ubicarnos en el puesto 102. La nota general sería peor, de no ser porque en cuanto a conectividad de puertos y aeropuertos quedamos bien ranqueados (34 y 31, respectivamente).

Por su parte, la adopción de tecnologías de la información y las comunicaciones muestra que falta tela por cortar. A pesar de la buena penetración de la telefonía celular, la banda ancha móvil sigue rezagada.

La posibilidad de una reforma tributaria ocasiona sentimientos negativos en la opinión, pero en materia de impuestos o barreras no arancelarias nos vemos peor que la mayoría. Seguimos siendo una economía relativamente cerrada con problemas de calidad en las regulaciones.

Entre aquello que se salva, está el dinamismo en los negocios o el propio sistema financiero. Somos los número 37 en lo que corresponde al tamaño del mercado, aunque esto se relaciona más con el poder adquisitivo de la población que con una política específica. Por último, hay luces de esperanza en cuanto a nuestra capacidad de innovación, si bien todavía queda mucho por hacer.

Todo lo anterior implica que no queda más opción que renovar esfuerzos. El estancamiento de los últimos tiempos nos deja en un sitio mediocre frente a nuestros pares regionales. Si seguimos como vamos, la meta de estar mucho mejor en el 2030 será, simplemente, inalcanzable.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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