Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Sin caminos paralelos

La reforma tributaria 2.0 es urgente e inaplazable y el Gobierno y sus aliados en el Congreso deberían actuar al unísono para su definición e impulso.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
junio 15 de 2021
2021-06-15 11:42 p. m.
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Este martes, el Ministerio de Hacienda presentó su documento del Marco Fiscal de Mediano Plazo (Mfmp) y ratificó la intención del Gobierno de radicar el proyecto de reforma tributaria 2.0 en el mes de julio, cuando arranca una nueva legislatura del Congreso de la República.

La prudencia de la Casa de Nariño en el manejo y definición de este articulado es muy alta por razones conocidas por el país: fue el proyecto de ajuste fiscal anterior el que tumbaron las protestas del paro nacional. Hoy, con los promotores de las marchas cambiando de estrategia y un creciente desgaste ciudadano con las movilizaciones, el Ejecutivo lanza la presentación del texto final de la nueva reforma tributaria para dentro de un mes o más.

Hace unos días el jefe de la cartera de las finanzas públicas, José Manuel Restrepo, había asimismo anunciado una serie de encuentros en siete ciudades para “escuchar y alimentar” esta iniciativa legislativa. La apuesta del Ejecutivo es que, tras la gira regional, el apoyo político, mediático y de los actores económicos sea mayor y más sólido.

Lo más probable es que estos diálogos de 'socialización' no alteren mucho los consensos que ya ha manifestado el ministro Restrepo y que han recibido respaldo de varios gremios y sectores de la producción. El articulado de la futura reforma tributaria 2.0 no incluiría medidas que graven a las clases medias y más vulnerables y aumentos en el IVA y en la renta y recaudaría alrededor de unos 15 billones de pesos.

El Gobierno recogería el ofrecimiento de la Andi y demás representantes del sector privado para que las empresas del país asuman una carga impositiva adicional en este momento de emergencia. Además, el proyecto contemplaría aumentos a los impuestos a las personas más ricas, un plan de austeridad en el gasto público, estrategias en la lucha contra la evasión, recursos para el mantenimiento de los programas sociales y la generación de condiciones para la reactivación.

En resumen, el Gobierno Nacional, con el liderazgo del ministro Restrepo, busca no repetir los errores del primer proyecto de ajuste fiscal: un monto muy elevado para una economía golpeada, una fracasada estrategia de comunicación y socialización desde la Casa de Nariño, un torpe manejo político, una desconexión con los colombianos y sus angustias económicas y la soberbia tecnocrática desde el Ministerio de Hacienda.

Por esa razón sorprende la decisión del partido Centro Democrático, liderado por el expresidente Álvaro Uribe, de diseñar e impulsar un proyecto de reforma tributaria, que incluye una sobretasa al sector financiero y extiende los alcances de subsidios sociales y a la nómina y un programa de empleo joven, entre otros. Más allá de sus méritos técnicos, este articulado paralelo es un palo en la rueda en el camino que está planteando el gobierno Duque para la reforma tributaria 2.0.

La urgencia de robustecer su narrativa electoral para el 2022 está llevando a la coalición de gobierno a arriesgar los consensos ya avanzados por Restrepo, a confundir a la opinión pública en un tema sensible como los impuestos y a difuminar esfuerzos políticos y comunicativos. La reforma tributaria 2.0 es urgente e inaplazable y el Gobierno y sus aliados en el Congreso deberían actuar al unísono para su definición e impulso. Si el ministro Restrepo no puede consensuar con su propia bancada un abordaje único, ¿cómo persuadirá a escépticos en regiones y en otros sectores?

FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

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