Ricardo Ávila
Editorial

¿Solo la calentura?

Lo peor que nos podría pasar es que luego de atraer al- tas inversiones al negocio del cannabis medicinal empecemos a dar palos de ciego. 

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 04 de 2019
2019-09-04 09:13 p.m.
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Reza el conocido dicho popular que “el papel aguanta todo”. Bajo esa impresión, es fácil responder con un gesto de escepticismo al documento que elaboraron tres exministros para la compañía Medcann, con el fin de analizar el potencial del cannabis medicinal en Colombia. Aunque el tema no es nuevo, los cálculos dados a conocer este miércoles sí. Estos muestran una perspectiva que puede describirse como extraordinaria.

De acuerdo con el trabajo en cuestión, el país debería ser un jugador de primera línea en un mercado que se encuentra en pleno desarrollo. Aunque la investigación científica respecto a las propiedades curativas de la marihuana o el cáñamo todavía se encuentran en etapa embrionaria, el potencial que sus derivados tienen en el tratamiento del dolor, la epilepsia o la etapa que sucede a una cirugía, es enorme.

El motivo es la misma ventaja comparativa que nos hace el segundo productor de flores de cultivo más grande del mundo: geografía y clima. Por cuenta de esa circunstancia, la productividad de una plantación supera con creces a las de latitudes que no estén en el trópico. Contamos, entonces, con las condiciones básicas para pisar duro en un negocio cuyo valor se calcula en 12.000 millones de dólares globalmente, pero que saltaría a 32.000 en el 2022 y llegaría a 166.000 millones en el 2025.

La razón de esa expansión es que cada vez más países permiten el uso terapéutico de una planta que sigue proscrita en las convenciones internacionales. Si bien el consumo recreativo es todavía motivo de polémica y tan solo Canadá, Uruguay y un puñado de estados norteamericanos permiten la comercialización abierta de la marihuana, aquí el objetivo es diferente y se expresa en la venta de ungüentos, aceites o fórmulas de diversa índole, con aplicación no solo en lo que atañe a la salud humana, sino también a la belleza o la veterinaria.

Tales posibilidades se contraponen con una realidad económica compleja. Como es sabido el comercio exterior colombiano se caracteriza por estar concentrado en bienes primarios, sobre todo asociados a las industrias extractivas. La agricultura, que hace medio siglo representaba tres cuartas partes de las exportaciones, ahora tiene un peso inferior al 20 por ciento. Como si eso fuera poco, en el campo es donde hay mayores índices de pobreza e informalidad laboral.

Por todo lo anterior, la opción del cannabis medicinal es muy atractiva. Según las cuentas dadas a conocer en la víspera, el área sembrada oscilaría en 2.000 y 7.000 hectáreas, esta última una cifra similar a la de la floricultura. A su vez, el número de empleos generados superaría 100.000, en el escenario más optimista, pues es de una actividad intensiva en mano de obra.

Y las proyecciones son todavía más destacables en el caso de las exportaciones, ya que ascenderían a 17.700 millones de dólares, básicamente porque el valor de un gramo de aceite es elevado. Para completar la lista, el fisco recaudaría hasta dos billones de pesos anuales, gracias a las empresas del sector.

Incluso si tales guarismos se dividen por diez, no hay nada en el horizonte que tenga tanto potencial. Por tal motivo, se debe liderar con más decisión la marcha del segmento, sin desconocer que hemos recorrido una curva de aprendizaje en lo regulatorio. Como se señaló ayer en un evento en Toronto, faltan años de trabajo para alcanzar la recompensa prometida.

De lo contrario, el riesgo consiste que otros se nos adelanten. Es cada vez más numeroso el abanico de países que ven en el cannabis medicinal una alternativa para crear riqueza y sembrar prosperidad. Lo peor que nos podría pasar es que después de haber atraído inversiones considerables empecemos a dar palos de ciego y cuando termine esta especie de fiebre del oro actual, solo nos quedemos con la calentura.

Ricardo Ávila Pinto 
​ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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