Ricardo Ávila
Editorial

Todavía en veremos

Ante la preocupación por el elevado saldo en rojo de las cuentas externas de Colombia, cualquier esperanza de mejoría queda aplazada. 

Ricardo Ávila
Exdirector de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 03 de 2019
2019-09-03 08:54 p.m.
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Justo cuando algunos analistas expresan su preocupación por el elevado saldo en rojo que muestran las cuentas externas de Colombia, cualquier esperanza de mejoría queda aplazada hasta nuevo aviso. Así se desprende del informe entregado por el Dane este martes, según el cual las exportaciones en julio cayeron 10 por ciento frente al mismo mes del 2018. El acumulado del año muestra un retroceso del 2,5 por ciento que será difícil de corregir en lo que queda del calendario. 

Como consecuencia, la luz de alerta aumentará su intensidad. Esta semana el Banco de la República dio a conocer el comportamiento del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, al cierre del primer semestre. La cifra, que equivale al 4,4 por ciento del Producto Interno Bruto, es la más alta en el grupo de medio centenar de economías importantes del planeta. Dado el nerviosismo de los inversionistas hacia ciertos desequilibrios, corremos el riesgo de ser castigados por dicha circunstancia.

La causa principal del desfase es que importamos mucho más de lo que vendemos. Y aunque el comportamiento de la inversión extranjera o de las remesas que envían los colombianos que viven en el exterior ayuda, seguimos con el mismo diagnóstico de siempre: concentrados en pocos productos y mercados. Como consecuencia, somos vulnerables a los vaivenes de las cotizaciones de los bienes primarios.

Lo ocurrido en lo que va del 2019 ilustra esa afirmación. El ritmo reducido al que opera el aparato industrial de China por cuenta de la confrontación comercial que sostiene con Estados Unidos, se traduce en menor demanda de energía.

Dicha realidad lleva a que el apetito por el carbón que mueve las plantas termoeléctricas en esa nación se ve afectado, lo cual deprime los precios de nuestro segundo renglón de ventas, que cae el 18 por ciento en los siete primeros meses del año. Por su parte, el petróleo -que es el primero- apenas se sostiene. El capítulo de combustibles y productos de las industrias extractivas es el 55 por ciento de las exportaciones.

Abrir el abanico ha sido una prioridad de múltiples gobiernos desde hace décadas. No obstante, el peso del comercio exterior en la economía de Colombia es el mismo que a comienzos de la década de los noventa en el siglo pasado, cuando se aprobó la política de apertura. A pesar de la firma de tratados para abrirles la puerta a los bienes nacionales en diferentes latitudes, el aprovechamiento de tales ventajas podría describirse como tímido.

Cuando cinco años atrás tuvo lugar el fenómeno de devaluación del peso, que sobre el papel aumentó nuestra competitividad, la expectativa era la de un repunte. Ello no ocurrió y las explicaciones son varias: las monedas de otros países también se depreciaron, mientras que la situación de Venezuela nos privó del que alguna vez fuera nuestro mercado más atractivo.

Sea como sea, hay que seguir intentándolo. Quienes buscan luces en el túnel destacan que las ventas de servicios avanzan a buen ritmo. La administración Duque impulsa con varios gremios el programa Colombia Exporta. Este incluye profundizar pactos ya firmados o lograr acuerdos de alcance parcial en continentes como África.

A lo anterior se suma la diplomacia comercial orientada a eliminar barreras. Los obstáculos en materia fitosanitaria, por ejemplo, deben ser desmontados si se trata de aprovechar el potencial agroindustrial. También se busca realizar una labor hacia adentro, a nivel regional, con el propósito de animar a potenciales exportadores.

Para el 2022, el objetivo es una facturación de 27.000 millones de dólares en productos no asociados a la minería. Ello demandará estímulos de diversa índole, pero sobre todo el interés de los empresarios. Solo así podremos mejorar el diagnóstico de nuestras cuentas externas.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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