Ricardo Ávila

La otra tributaria

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
septiembre 28 de 2012
2012-09-28 01:49 a.m.
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Mientras la opinión en Colombia espera con expectativa la radicación del proyecto de reforma tributaria que la administración Santos debería dar a conocer la próxima semana, los bogotanos apenas comienzan a digerir la iniciativa, que en el mismo sentido, fue presentada por Gustavo Petro ante el Concejo Distrital.

Esta busca transformar el régimen impositivo de la ciudad, bajo los principios de equidad, eficiencia y suficiencia.

Sacar adelante la propuesta no va a ser fácil. Para nadie es un misterio que las relaciones entre el Palacio Liévano y los concejales no son las mejores.

Adicionalmente, el mandatario local no cuenta con buenos índices de popularidad, por lo cual difícilmente puede convocar a la ciudadanía para que lo acompañe en un tema que, de por sí, es motivo de controversia y rechazo.

Hecha esa advertencia, es necesario señalar que ojalá el proyecto de acuerdo tenga una discusión en la que primen los argumentos de fondo.

El motivo es que hay un claro esfuerzo en el sentido de ordenar un conjunto de normas en las que abundan las exenciones y las deducciones, al igual que los estímulos implícitos a la evasión.

A diferencia de lo que ha dicho la Casa de Nariño, en el caso distrital sí hay el propósito explícito de recaudar más impuestos.

Dicha intención es la correcta para una ciudad que tiene una larga lista de cosas por hacer si quiere mejorar en términos de competitividad y calidad de vida.

También debería servir de ejemplo en un país en el cual los entes territoriales viven más de las transferencias que les gira el sector central, que de tributos propios que pueden ser invertidos con una mayor autonomía.

En el caso de los municipios, las principales fuentes son el impuesto predial, el de industria y comercio y la sobretasa a la gasolina, que tiene una gran responsabilidad en los elevados precios a los que se vende el combustible.

En lo que hace al primero, este consiste en un porcentaje sobre el valor catastral de un predio, que oscila entre el 5 y el 16 por mil, según lo fijado por la ley.

El segundo está ligado a las actividades económicas que realizan los diferentes negocios que operan en cada zona urbana.

Si bien este último es el más importante de todos –en el 2009 aportó el 44 por ciento de los 9,2 billones de pesos que recaudaron los municipios– es indudable que el predial es un tema mucho más sensible.

Al fin de cuentas, los propietarios de todos y cada uno de los 14,4 millones de predios que hay en el territorio nacional deben responderle al fisco, anotando que en las zonas rurales la carga es mucho menor.

Como la definición de la respectiva tarifa queda en manos de cada Concejo, existe una tendencia a ubicarse en la parte baja de la tabla. La capital que es más juiciosa al respecto es Medellín, en donde el promedio asciende al 14 por mil, lo cual la lleva a que reciba –en proporción a su tamaño– más que cualquier otra en el país.

Sin embargo, ese lugar sería ocupado por Bogotá, si la propuesta de Petro sale adelante.

En términos generales, esta busca desligar la tarifa diferencial que hoy se relaciona con el estrato en el que se ubica una determinada propiedad y pasar a hacerla efectiva dependiendo del valor del predio.

De tal manera, se crearían tres grupos. En el primero estarían las residencias con un avalúo inferior a 76 millones de pesos, cuya tarifa oscilaría entre el 2 y el 6 por mil.

En el segundo, la línea de corte sería casi 218 millones, con un tributo que iría del 6,1 al 14,7 por mil de manera progresiva. Finalmente, una casa o apartamento por encima de esa cifra tendría que contribuir con el 16 por mil, mientras que los lotes de ‘engorde’ llegarían al 33 por mil.

Según cálculos de la Alcaldía, los predios que resultarían afectados serían 89.320, que es una proporción minoritaria del total.

Pero eso no va a evitar que el debate sea intenso en una ciudad en la cual hay reticencia a pagar más impuestos, ante la percepción de que lo que se recibe a cambio no corresponde con el esfuerzo que hace el contribuyente.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

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