Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Un motor confiable

Construir vivienda y obras es una fórmula conocida para reactivar la economía, el empleo y las regiones.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
febrero 22 de 2021
2021-02-22 07:30 p. m.
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Uno de los datos más impactantes del informe del Dane sobre el PIB del año pasado es la caída de la construcción.

El desplome del 27,7 por ciento no solo es el más severo de los doce sectores de la economía, sino el peor registrado en los últimos 46 años. Después del comercio, alojamiento y servicios de comida, las actividades de la construcción fueron las que más jalonaron hacia abajo la contracción de 6,8 por ciento de la economía colombiana.

La misma tendencia se registró en los subsectores como la construcción de edificación residencial y no residencial, así como de carreteras y otras obras civiles y de ingeniería.
De hecho, en el cuarto trimestre de 2020 el Indicador de Producción de Obras Civiles del Dane cayó 26,1 por ciento. Además, las licencias de construcción en diciembre pasado cayeron un 28 por ciento.

En el frente de las ventas de vivienda el año 2020 también tuvo registros históricos, en especial en el segmento de la VIS. De acuerdo con cifras de Camacol, el año pasado se vendieron unas 194 mil unidades.

Los cálculos gremiales indican que las ventas de VIS crecieron un 8 por ciento en comparación con 2019 y superaron las 132 mil unidades. La vivienda social es hoy el segmento para mostrar y eso genera mucho bienestar y esperanza a decenas de miles de hogares colombianos.

Las expectativas para el 2021 están alrededor de crecer un 7 por ciento, construir unas 150 mil viviendas nuevas, un 8,6 por ciento del crecimiento del PIB sectorial y unos 150 mil nuevos puestos de trabajo. No obstante, las cifras del Dane sobre área iniciada de construcción de vivienda se redujo el año pasado en un 26 por ciento y otro tanto en el número de unidades.

El año de la pandemia impactó asimismo el subsector de las obras civiles y de infraestructura. Por ser 2020 un primer año de gobierno en los entes departamentales y municipales, elcoronavirus irrumpió en el país cuando no se había todavía definido con claridad las hojas de rutas para las inversiones regionales.

Más allá de esas dinámicas sectoriales específicas ancladas ciclos políticos y a la oferta y la demanda, lo cierto es que no hay despliegue completo de la reactivación económica si la construcción se hunde más de tres veces que el total de la economía.

Si bien el plan de reactivación del Gobierno ofrece áreas de inversión como las energías renovables y la transformación digital, la construcción de vivienda y de obras civiles y de ingeniería es una fórmula conocida, un motor confiable para reactivar la economía, el empleo y las regiones.

Según Camacol, la construcción responde por la ocupación directa de 1,5 millones de colombianos y mueve el 54 por ciento del aparato productivo del país. Al fin de cuentas, el Gobierno Nacional le asignó solo a vivienda un 7,2 por ciento de los 135 billones de pesos del plan de reactivación económica.

Para poder robustecer la senda del crecimiento de la economía y su recuperación con dinamismo y empleos, el 2021 debe ser el año del sector de la construcción en general.

Desde el Gobierno central se deben acelerar los procesos de contratación de tantas obras de infraestructura de alcance nacional, así como generar las mejores condiciones para que avancen los proyectos de iniciativa privada y las alianzas público-privadas.
Las administraciones departamentales y las grandes capitales pueden dinamizar procesos de gestión de suelo y dar luz verde a proyectos de infraestructura regional.

Sin agilizar el tradicional “pico y pala” nacional y local, la reactivación será más lenta.

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