Francisco Miranda Hamburger
Editorial

Un pico que no cede

Ni las autoridades sanitarias ni los ciudadanos pueden bajar la guardia en las medidas de autocuidado.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
junio 20 de 2021
2021-06-20 11:24 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2019/09/16/5d7ff0bcd1bd5.png

Colombia cruza la barrera de los 100 mil fallecidos por Covid-19 en medio de una compleja coyuntura sanitaria, económica y social. El tercer pico de contagios ha golpeado con fiereza a la población por más de un mes, ha roto récords en nuevos casos y en muertes diarias y ha generado un colapso hospitalario.

Mientras en las últimas semanas el mundo experimenta, gracias en buena parte a la vacunación en los países desarrollados, un descenso en el ritmo de propagación del coronavirus y de los fallecimientos, Colombia se ha convertido en uno de los países con los peores indicadores epidemiológicos. Tanto por el promedio de muertes por día y nuevos casos diarios como en la tasa de fallecidos por cada 100 mil habitantes, el país encabeza los listados globales de “zonas rojas” por covid-19.

Con alrededor de 3,9 millones de contagios oficiales en más de 15 meses de pandemia, aproximadamente uno de cada 13 colombianos ha contraído el coronavirus. Con respecto a los fallecimientos, este indicador registra un desenlace mortal por cada 513 habitantes del territorio nacional. Son estadísticas que reflejan que la pandemia está lejos de estar bien controlada por las autoridades sanitarias, y a las cuales la sociedad no puede acostumbrarse a reportar diariamente.

Las condiciones en las que Colombia está cruzando este umbral de 100 mil muertes por covid-19 no conducen a alternativas fáciles de implementar. En primer lugar, la reapertura de la economía ha contribuido al aumento de la exposición de muchos ciudadanos al virus. No obstante, el profundo impacto social y económico de los confinamientos en las empresas y los hogares, así como el cansancio colectivo con las restricciones no señalaban otro camino distinto a la reanudación de las actividades productivas.

Segundo, si bien el impacto directo de 50 días de paro nacional en los nuevos contagios es difícil de cuantificar con exactitud, las aglomeraciones en las marchas y protestas seguramente tuvieron su contribución en extender la duración de este tercer pico que no da muestras de ceder. Más que una causa única, la disparada de casos y muertes es un producto de la combinación de una multiplicidad de factores nacionales y realidades regionales.

Un tercer aspecto tiene que ver con la vacunación, que viene en las últimas semanas adquiriendo el ritmo requerido para cumplir la meta de los 35 millones de colombianos inmunizados a finales de 2021. Sin embargo, como lo demuestran países como Chile, un aumento de contagios puede convivir en simultánea con un exitoso despliegue de vacunas. Una falsa sensación de seguridad alrededor de la primera de las dos dosis puede relajar las medidas de protección y propagar el virus en reuniones y entornos familiares. Por último, las nuevas variantes del covid-19, ya detectadas en el país, así como los elevados niveles de ocupación de las unidades de cuidados intensivos complican aún más el panorama.

Echar para atrás la reapertura de la economía no es hoy una opción viable. Mucho menos cuando las perspectivas del desempeño productivo del país se han tornado optimistas con respecto al 2021. Pero hacer cumplir los criterios epidemiológicos locales para modular aglomeraciones y exposiciones mientras el pico baja puede ser una alternativa. Asimismo, junto a la continua aceleración de la vacunación para llegar a los niveles necesarios para que los indicadores se suavicen, ni las autoridades sanitarias ni los ciudadanos pueden bajar la guardia en las medidas de autocuidado.

FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes