Ricardo Ávila
Editorial

Un problema mayúsculo

El caso de las acciones de la Triple A de Barranquilla no solo tiene ramificaciones económicas, sino también de corte diplomático. 

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
octubre 17 de 2018
2018-10-17 09:46 p.m.
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El titular del portal de noticias español El Confidencial no dejaba duda: “Colombia usa una ley contra el narco para birlarle al Canal su joya de la corona”. Así reflejó este medio la decisión de la Fiscalía General de la Nación de entregarle a la Sociedad de Activos Especiales (SAE), las acciones que la compañía de origen ibérico Inassa tiene en la Triple A de Barranquilla.

La reacción al otro lado del Atlántico muestra que lo que aquí se describe como un proceso legítimo, allá es visto como una especie de expropiación. Quienes saben del asunto afirman que los movimientos diplomáticos comienzan a sentirse, junto con las amenazas de llevar al país a las instancias internacionales. A fin de cuentas, la dueña de la empresa citada es nada menos que Canal de Isabel II, que pertenece a la Comunidad de Madrid y busca preservar el que es su principal activo en el continente americano.

El origen del impasse es la revelación de un entramado de corrupción, destapado un par de años atrás y que algunos equiparan a lo sucedido con Odebrecht en Brasil. La detención en España de varios ejecutivos mostró que había un grupo de personas cercanas al Partido Popular que sacó fondos de la casa matriz y de sus filiales, tanto para beneficio de la colectividad política como propio. El video de un par de empresarios entrando a una reunión en Cartagena, con bolsas plásticas que presumiblemente contenían dinero en efectivo, es una de las pruebas que tienen las autoridades.

Cuando las autoridades colombianas tomaron cartas en el asunto, se enfocaron en mirar gastos. El que más les llamó la atención fue un contrato de asistencia técnica vigente desde el arranque de la Triple A y equivalente al 4,5 por ciento de las ventas, que se facturó hasta finales del 2017. Inassa sostiene que ese apoyo está documentado.

Por otra parte, la confesión de un alto directivo de la firma indicó que hubo gastos ficticios, ante lo cual la Fiscalía abrió otro proceso. El motivo es que así Canal de Isabel II fuera el socio mayoritario con el 82,5 por ciento de las acciones, tanto el Distrito de Barranquilla como una serie de dueños minoritarios, salieron perjudicados por cuenta de un esquema fraudulento.

Durante varios meses se adelantaron conversaciones entre los nuevos administradores de la compañía española y las entidades colombianas. La Procuraduría participó en la búsqueda de salidas que habrían incluido el reconocimiento de una suma, más el pago de una multa importante.

Por tal motivo, la apertura de un proceso de extinción de dominio cayó como un baldado de agua fría. Con base en una figura jurídica que castiga el enriquecimiento ilícito, ahora la propiedad de la Triple A está en entredicho. De hecho, la SAE tiene la potestad de vender las acciones secuestradas, así en una acto posterior se vea obligada a retornar el dinero.

Que hay pasos de animal grande, es algo que quedó en evidencia el martes cuando se llevó a cabo una asamblea extraordinaria de la Triple A, que duró cerca de diez horas y abundó en tensiones. El cambio de la junta directiva fue el resultado de la reunión, tras la cual los españoles salieron de la empresa.

Contra lo que podría llegar a pensarse, lo sucedido dividió a la sociedad barranquillera. Unos piensan que hay que ir hasta las últimas consecuencias y otros creen que el castigo es desproporcionado. A su vez, hay preocupación de los usuarios, que ven con temor que la que es una empresa bien manejada y eficiente, vuelva a caer en manos de la politiquería.

La molestia en España es innegable. Tras la intervención de Electricaribe, que generó una demanda de Gas Natural, esta segunda decisión es vista como un patrón de acciones hostiles. Y aunque hay diferencias fundamentales entre un caso y otro, la novela apenas comienza, con desenlace incierto.

Ricardo Ávila Pinto 
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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