Ricardo Ávila
Editorial

Un sistema amenazado

Es irónico que el mayor riesgo que enfrentan el Banco Mundial y el Fondo Monetario provenga de EE. UU., país que sirvió de cuna de su nacimiento.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
julio 16 de 2019
2019-07-16 09:03 p.m.
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No faltan por estos días las notas de prensa y los comentarios que recuerdan lo sucedido hace tres cuartos de siglo, en el noreste de Estados Unidos. A pesar de que la Segunda Guerra Mundial todavía no terminaba, ya parecía claro que las potencias aliadas acabarían triunfando frente al eje liderado por la Alemania Nazi.

En consecuencia, fue convocada una conferencia internacional destinada a diseñar las bases de la economía global, una vez concluyera el conflicto. El lugar escogido terminó siendo Bretton Woods, una población del estado de New Hampshire, en donde se reunieron, del primero al 22 de julio de 1944, delegados de 44 naciones, incluyendo a Colombia, que fue representada por Carlos Lleras Restrepo.

El resultado práctico de las deliberaciones fue la creación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, al cual le seguiría el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, reemplazado posteriormente por la Organización Mundial de Comercio. La intención era proveer financiación adecuada y ayuda directa que permitiera tanto la reconstrucción de las zonas devastadas por la conflagración como el avance de las áreas más pobres del planeta, junto con el establecimiento de normas relacionadas con el manejo monetario y el intercambio de bienes.

Aunque sus críticos siempre hablarán de reglas de juego diseñadas con la intención de favorecer a los más ricos, garantizando la hegemonía del dólar, los defensores del esquema señalan lo ocurrido como prueba de éxito. En los 75 años transcurridos, el ingreso per cápita promedio a escala global se ha multiplicado por cinco en términos reales. De manera paralela la pobreza bajó de cerca del 80 por ciento a menos del 10 por ciento de la población, mientras que el volumen del comercio es 39 veces mayor que el de 1950.

Otros indicadores confirman que nunca antes en la historia de la humanidad existió un avance semejante en tan corto tiempo. Sin desconocer las dificultades existentes y el terreno que falta por recorrer, las personas en cualquier latitud tienden a ser más educadas, sanas y contar con más comodidades que las de generaciones anteriores.

Lo anterior no quiere decir que el sistema haya resultado infalible. A nivel local, pocos economistas dudan que el gobierno de Lleras Restrepo hizo lo correcto cuando se enfrentó al FMI hace algo más de medio siglo e introdujo el control de cambios, junto con una política de minidevaluaciones del peso que acabaría siendo exitosa. En el plano global, la arquitectura casi se derrumba en 1971, después de que la administración de Richard Nixon rompió el vínculo que unía al dólar con el oro.

En América Latina, el nombre del Fondo no es popular. Los duros programas de ajuste recetados tras la explosión de la bomba de la deuda mexicana en 1982 vinieron acompañados de penurias para millones de personas. Si algo tiene en duda la reelección de Mauricio Macri en Argentina es haber tocado las puertas de la institución multilateral el año pasado.

Aun así, es verdad que el organismo ha sabido adaptarse con el correr de los tiempos. Tal vez su mayor éxito consistió en pavimentar el camino que les permitió a buena parte de los países que estaban detrás de la cortina de hierro, integrarse a las corrientes del capitalismo. Desde el punto de vista de los principios, la disciplina fiscal y cambiaria siguen presentes, pero ahora es evidente la preocupación por los impactos sociales de determinadas políticas y por la distribución del ingreso.

A la luz de lo ocurrido no deja de ser irónico que la mayor amenaza que enfrentan ahora las instituciones de Bretton Woods provenga del país que sirvió de cuna de su nacimiento. El discurso de Donald Trump en contra de la globalización y a favor del proteccionismo, socava los cimientos de lo edificado. Otra crisis financiera como la del 2008 tendría un desenlace muy distinto si el unilateralismo acaba con el espíritu de cooperación puesto en marcha hace 75 años.

Ricardo Ávila Pinto 
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto 

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