Ricardo Ávila

Un viento frío en Davos

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
enero 24 de 2014
2014-01-24 01:07 a.m.
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A pesar de las críticas que despierta, por el hecho de ser un evento que a lo largo de unos pocos días concentra en los Alpes suizos a una buena proporción de las personas más poderosas del mundo, es incuestionable que el Foro Económico Mundial mantiene su lugar de preeminencia como sitio de discusión de algunas de las ideas que mueven a la humanidad.

Sean las tensiones políticas, las preocupaciones de seguridad, las crisis humanitarias o las económicas en alguna parte del planeta, la mayoría acaba teniendo protagonismo en un encuentro que –al igual que ciertos clubes– se reserva el derecho de admisión.

Sin embargo, así suene antidemocrático, el propósito de Davos no es otro que el de congregar a personas influyentes con el fin de poner sobre la mesa temas difíciles, tanto de corto como de largo plazo.

En la presente edición, tanto las tensiones en Ucrania como la tragedia de Siria, fueron objeto de debate.

También se ha hablado de la recuperación de las naciones industrializadas, que empiezan a dejar atrás las cifras en rojo, así tengan años de recuperación por delante.

Y la lista no termina ahí. La evolución de la tecnología tiene un espacio, al igual que la salud del sector privado o el calentamiento global.

En general, se puede afirmar que decenas de mentes brillantes se toman una pausa para pensar en el largo plazo, mientras un buen número de líderes políticos hace una escala con el fin de pronunciarse sobre la coyuntura.

El termómetro sobre quién o qué atrae la mayor atención lo acaban determinando dos factores: la asistencia del público a los eventos y el cubrimiento mediático. Bajo ambos parámetros, es indudable que el entusiasmo que hasta hace un tiempo corto despertaban las economías emergentes, en Davos ha disminuido sensiblemente.

Lo anterior no quiere decir necesariamente que los países menos desarrollados se encuentren en problemas.

De hecho, tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional afirman que el grupo de los llamados emergentes va a mantener tasas de crecimiento superiores al 5 por ciento anual en el futuro cercano.

Esa velocidad asegura que la torta del Producto Interno Bruto global se siga redistribuyendo en favor de los más pobres, apuntalando de paso la expansión de la clase media.

No obstante, la gran noticia esta vez fue el convencimiento de que lo peor quedó atrás para Estados Unidos, Europa y Japón.

Si bien el diagnóstico de los analistas incluye todo tipo de advertencias acerca de que aquellos que estaban en dificultades no se han curado, la reacción ha sido tan entusiasta que todos los demás puntos se han relegado a un segundo plano.

En ese grupo se encuentra América Latina, de la cual se hablaba con entusiasmo hasta hace muy poco.

A pesar de que a la región se le reconoce un importante avance, es incuestionable que su paso se ha desacelerado por cuenta del fin del ciclo alcista en los precios de los productos básicos que exporta. Como si eso fuera poco, hay quienes creen que ciertos desequilibrios se harán más notorios cuando el Banco de la Reserva Federal estadounidense cierre de manera notoria las llaves de la liquidez, algo que se traduciría en una nueva subida en las tasas de interés internacionales.

Si las inquietudes o el menor entusiasmo se traducen en una reducción de las inversiones directas que vienen de afuera, es algo que está por verse.

Por ahora, la baja de las cotizaciones en las bolsas de valores latinoamericanas sugiere que los capitales que llegaron en algún momento, empiezan a buscar otros destinos.

Debido a ello, es hora de extremar la cautela con el fin de evitar sorpresas desagradables.

Al respecto, Colombia ha hecho las cosas bien, como lo comprobó la colocación récord de bonos a 30 años de plazo realizada esta semana.

Pero aun así, el país tiene que prepararse para aguas más turbulentas, porque la sensación de que esta es la década de la región empieza a pasar. Y no solamente en Davos.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto

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