close
close
Emilio Sardi

Recaudo tributario

No hay argumento alguno que justifique las reformas tributarias. ¡Mucho menos en medio de una nueva bonanza petrolera!

Emilio Sardi
POR:
Emilio Sardi
febrero 24 de 2022
2022-02-24 08:30 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2021/06/04/60ba61fb5906f.png

Recientemente, El Tiempo informó que “en 2021 el recaudo tributario llegó a $161 billones, $11,1 billones más de lo que se tenía proyectado”. Este excedente en el recaudo equivale aproximadamente a un 1% del PIB o al ingreso adicional que normalmente genera una de las innumerables reformas tributarias que se les imponen rutinariamente a los colombianos, sin visión alguna de la competitividad tributaria del país.

Continúa El Tiempo: “como consecuencia de este repunte en el recaudo, el déficit fiscal de 2021 se habría ubicado en 7,1% del PIB, una mejora de 1,6 puntos porcentuales frente al esperado 8,6%. Además, el Ministro de Hacienda espera que el déficit fiscal continúe su reducción y se ubique en 6,2% del PIB este año, una disminución de 0,8 puntos respecto a la proyección del Marco Fiscal de Mediano Plazo”.“Este desempeño fiscal (...) facilitó la reducción de la deuda del Gobierno tres años antes de lo esperado en el Marco Fiscal. Esta disminuyó 0,9 puntos al pasar a 63,8% del PIB en 2021. Y para 2022 la previsión es que llegue a 62,7% del PIB”.

Y concluye: “Para 2022 los pronósticos son más alentadores. La proyección del recaudo ya no será $169 billones sino $183 billones”. (Cerca de 1,5% del PIB adicionales, añado yo.). “La deuda no tendrá que esperar a 2024 para caer, como tenía previsto el Marco Fiscal, y continuará la senda de disminución. En 2022 alcanzaría un nivel inferior al que se tenía proyectado para 2032”. “El Ministro indicó que esto es fruto de la última reforma tributaria que contempló nuevos instrumentos de lucha contra la evasión y el contrabando”.

Traducido al español, lo que nos están informando es que las dos últimas reformas tributarias, con su combinación de tarifas revisadas y fuertes fiscalizaciones, están transfiriendo los recursos de los colombianos al Estado con mayor velocidad de lo previsto. Y están informando que no debe haber nuevas reformas tributarias en los próximos años.

Ante estos aumentos gigantescos en los ingresos tributarios, con la gran probabilidad de que sean aún mayores en la medida en que el control a la evasión se profundiza, no hay argumento alguno que las justifique. ¡Mucho menos en medio de una nueva bonanza petrolera!

Es justo y sano que se haya ampliado la base tributaria y se controle la evasión, pero es indispensable para la recuperación y el crecimiento del país que los colombianos que sí pagan no sigan siendo sepultados bajo una montaña de impuestos, gravámenes y sobretasas. Tras dieciséis reformas tributarias en veinticinco años, el país ocupa el puesto 135 entre 137 en el capítulo de tasa impositiva total del Reporte Global de Competitividad. Llegó el momento de detener la exacción.

Preocupa que unos hechos de tanta trascendencia hayan pasado desapercibidos en el país. Que los teóricos que pontifican sobre el manejo económico busquen ignorarlos es entendible porque ellos son fiscalistas de corazón. Pero es una vergüenza que, salvo alguna excepción, entre la pléyade de candidatos y precandidatos que adornan el panorama electoral se siga hablando de una ‘reforma tributaria estructural’. ¿De verdad piensan en el bienestar de los colombianos?

EMILIO SARDI
Empresario

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes