Emilio Sardi
Columnista

Recuperación o impuestos

Es absolutamente seguro y cierto que darle rienda suelta a la voracidad fiscalista bloqueará cualquier intento de recuperación económica.

Emilio Sardi
POR:
Emilio Sardi
diciembre 09 de 2020
2020-12-09 08:00 p. m.
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Ha sido enorme la pérdida de bienestar de los colombianos por las medidas tomadas a raíz de la aparición del SARS-COV 2. Y salvo fanáticos como la alcaldesa de Bogotá, a todos les es evidente la necesidad de buscar la pronta recuperación de la economía dentro de un marco racional de prudencia sanitaria.

Esa es la única forma de enfrentar efectivamente el daño sufrido por todos, en especial por los millones de nuevos desempleados y de familias arrojadas a la pobreza por esas medidas.

Este problema ha sido atacado en la mayoría de los países con apoyos económicos estatales a sus ciudadanos a través de subsidios, directos o indirectos, y de préstamos. Colombia no ha sido ajena a esa estrategia, y el Gobierno, aunque con excesiva timidez, también la ha usado.

En lo que Colombia sí se diferencia es en que, como caso exótico, aquí se piense en gravar con nuevos impuestos a sus ciudadanos a raíz de la pandemia.

Tras 15 reformas tributarias en 25 años, el país ha caído al puesto 135 entre 137 en el capítulo de tasa impositiva total del Reporte Global de Competitividad porque la receta mágica que usa ante cualquier eventualidad es imponer impuestos. Pero los países en recesión no salen de ella con incrementos de impuestos.

En cambio, son múltiples las experiencias en otros países que prueban cómo las reducciones en impuesto fomentan el emprendimiento y revitalizan la economía. El propio credo económico que profesan los académicos nacionales reza que en tiempos de crisis deben usarse políticas expansionistas, no las contrarias.

Por eso, la propuesta de imponer nuevos tributos ante una crisis como la actual carece de toda lógica.

Para apoyar su recuperación económica, todos los países están incrementando su deuda pública. La de EE. UU. está aumentando entre 2018 y 2020 de 107% a 131% del PIB. La del Reino Unido pasará de 85% a 108%, la de Canadá de 89% a 115%, la de Alemania de 59% a 73%, la de Japón de 238% a 266%, la de Francia de 98% a 119%, la de España de 97% a 123%, la de India de 69% a 89%, y aún la de China subirá de 49% a 62%.

En nuestro vecindario, México pasará de 54% a 66%, Brasil de 87% a 101%, Argentina de 86% a 96%, Perú de 26% a 39%, y Ecuador de 46% a 69%. El fenómeno es universal y, salvo Alemania, para todos los países se proyecta mantenerla o aumentar su monto futuro.

Los datos del Foro Económico Mundial muestran que los países raramente reducen su deuda, pues normalmente la reprograman. ¡Y aquí quieren que desde el 2021 paguemos con nuevos impuestos el discreto aumento proyectado de 54% a 68%!¡Esto después de que Santos elevó la deuda de 34% a 54% del PIB, en medio de una bonanza petrolera y cinco reformas tributarias!

Hay analistas que temen que un aumento salarial para 2021 de más de 3% ponga en riesgo la recuperación económica, cuando es posible que, al contrario, ese estímulo a la demanda la ayude. Lo que sí es absolutamente seguro es que darle rienda suelta a la voracidad fiscalista bloqueará cualquier intento de recuperación. Es claro: Colombia debe escoger entre la recuperación económica o la imposición de más impuestos.

Emilio Sardi Aparicio
Empresario.
esardi@tecnoquimicas.com.co

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