Federico Hoyos
columnista

Sin conductor, por favor

Al tener una máquina inteligente que recoge datos e infraestructura digital en las vías, es posible bajar la accidentalidad. 

Federico Hoyos
POR:
Federico Hoyos
julio 22 de 2019
2019-07-22 09:17 p.m.
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Los vehículos autónomos (VA) representan una de las mayores disrupciones tecnológicas actuales. Su llegada masiva a las calles de las ciudades será cuestión de pocos años.
Debido a su potencial y a los retos que conlleva esta transformación, invitamos a Kelly Daize, directora del programa de VA de la ciudad de Ottawa, y a Chris Keefe, director para la región de Norteamérica de la compañía Aurrigo -fabricante de VA con gran presencia en Canadá-, a participar en las charlas Colombia-Canada Talks, lideradas por la Embajada de Colombia en Canadá.

En consecuencia, fui invitado a conocer la pista de pruebas de VA en Ottawa. Este lugar a las afueras de la capital canadiense no promete mucho a primera vista. Es un espacio enorme de calles pavimentadas que da la impresión de ser una pista de carreras abandonada. Sin embargo, se está convirtiendo en uno de los centros de desarrollo tecnológico más importantes del mundo, con conectividad 5G y desarrollo del internet de las cosas, en el que confluyen los grandes actores de la industria, generando empleo, innovación, recaudo fiscal, y revitalización económica de la ciudad.

Nuestro primer tema de conversación fue el de la seguridad. Chris señaló que el 94% de accidentes de tránsito en el mundo son causados por errores humanos. Según la OMS, anualmente mueren alrededor de 1.35 millones de personas en estos accidentes, y las heridas graves como consecuencia de los mismos son la primera causa de muerte en la población de 5 a 29 años de edad. Los VA pueden ayudar a salvar vidas y mitigar estas cifras. Al tener una máquina inteligente que recoge datos y se comunica con otros vehículos e infraestructura digital en las vías, las posibilidades de reducción de accidentes son inmensas.

Hablamos también sobre lo que requerirán las ciudades para adaptarse a esta tecnología. Daize expresó que se afectará la planeación urbana en el mediano y largo plazo. Espacios como parqueaderos o estaciones de servicio irán desapareciendo. Se espera que cada vez menos personas compren un vehículo, y que únicamente haya interés en su uso como un servicio que será seguro y barato.

Es, además, una tecnología incluyente para poblaciones de adultos mayores o personas con discapacidades. Uno de los cambios más visibles estará en el diseño: el automóvil convencional con asientos mirando hacia delante tendrá una profunda disrupción. Los vehículos serán espacios de trabajo o confort rodantes. Sin necesidad de un conductor, la experiencia de viaje será completamente diferente a la que conocemos.

Aunque los expertos no se atrevieron a dar una fecha concreta en la que veremos vehículos autónomos rodando de manera masiva, se estima que en menos de una década la tecnología estará lista. Para ello es necesario acumular cuantas millas de conducción autónoma de prueba como sea posible.

Si bien las condiciones viales en las ciudades latinoamericanas son más complejas que en Europa o Norteamérica, para que esta tecnología llegue a las calles de nuestro país debemos anticiparnos y buscar empresas del sector que prueben sus tecnologías en Colombia. Esto no solo va en línea con el desarrollo de las industrias creativas en el ámbito del software de contenidos, sino que nos montaría en la cresta de la ola de la Cuarta Revolución Industrial con una tecnología inevitable que cambiará la manera de concebir la movilidad urbana.

Federico Hoyos Salazar
Embajador de Colombia en Canadá.

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